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6 de abril de 2012

La Segunda Visita de Juan Pablo II a la Argentina..

En 1987, durante la semana que se inició el lunes 6 y concluyó el domingo 12 de abril (Domingo de Ramos), la Argentina vivió uno de los acontecimientos más trascendentales de su historia religiosa: la segunda visita del Papa Juan Pablo II, que como maestro de la fe efectuó un recorrido por el país que abarcó 10 ciudades: Buenos Aires, Bahía Blanca, Viedma, Mendoza, Córdoba, Tucumán, Salta, Corrientes, Paraná y Rosario.

Lunes 6 de abril de 1987.

En el aeroparque Jorge Newbery, al que llegó a las 16, el Papa dijo que sentía una «profunda alegría y una gran emoción al pisar por segunda vez esta bendita tierra de la Argentina. Vuelvo ahora en visita pastoral para seguir cumpliendo la misión que el Señor me ha encomendado, de evangelizar y ser Maestro de la fe, ejerciendo a la vez, como sucesor de Pedro, el ministerio de confirmar a mis hermanos».

Desde el aeropuerto se trasladó en Papamóvil a la Catedral Metropolitana, donde dirigió un discurso al Clero y al Pueblo de Dios.

Desde la Catedral se dirigió a la vecina Casa de Gobierno. El presidente Alfonsín, en un gesto excepcional, recibió al Papa al pie de la escalinata que da a la calle Rivadavia. Desde allí lo acompañó hasta su despacho, donde tuvieron una conversación privada. Durante la misma el primer mandatario obsequió a Su Santidad un Rosario de un metro de largo, realizado en plata y rodocrocita. A continuación se dirigió al Salón Blanco para un encuentro con los dirigentes políticos, representantes de las 2 Cámaras Legislativas, miembros del Poder Judicial y Ministros y Secretarios de Estado.

Terminado el encuentro con las autoridades del país, Juan Pablo II se asomó al balcón de la Casa Rosada para saludar a la gran multitud congregada en la plaza. Luego se dirigió en el Papamóvil a la Nunciatura Apostólica, donde tuvo un encuentro con los 65 jefes de Misión del Cuerpo Diplomático.

Martes 7 de abril de 1987.

Juan Pablo II comenzó su jornada a las 8 trasladándose a la ciudad de Bahía Blanca, donde fue recibido por unas 130.000 personas con el canto «Gracias, Juan Pablo», compuesto con motivo de esta visita por el músico local Walter Giménez. En su homilía trató sobre «la evangelización del mundo rural». La ofrenda de un gran cesto de trigo recordó la generosidad ubérrima de la pampa húmeda.

El próximo destino fue la ciudad de Viedma adonde llegó a las 13.30 para tener allí una celebración de la Palabra. El tema de la misma tuvo carácter misionero. El obispo de Viedma, monseñor Hesayne, dirigió al Pastor universal un saludo de bienvenida y el Romano Pontífice pronunció a su vez un discurso que tenía como tema central la «nueva evangelización».

Terminada la ceremonia, la comitiva papal volvió a tomar el avión para dirigirse al aeropuerto El Plumerillo, de Mendoza, a 1.012 kilómetros. El Papa llegó a las 16.45 y se trasladó hasta el sitio donde iba a tener lugar la celebración de la Palabra. Había unas 200.000 personas. El Papa fue recibido por un coro de 250 voces, que entonó «Tú eres Pedro», y luego siguió una canción de cuna polaca. El arzobispo de Mendoza, monseñor Cándido Rubiolo, dirigió al Pontífice un discurso de salutación. A continuación hubo una plegaria por la paz, y luego el Padre Santo pronunció un discurso. Tanto la alocución papal como todos los textos litúrgicos, estuvieron centrados en el tema de la paz: esto tenía un especial significado, dada la posición geográfica de Mendoza, limítrofe con Chile. A las 19 Su Santidad se trasladó al aeropuerto y viajó a Córdoba, que dista de allí a 725 kilómetros, donde pasó la noche.

Miércoles 8 de abril de 1987.

En Córdoba Juan Pablo II comenzó su jornada a las 8 de mañana, trasladándose a la Catedral. Dentro del templo esperaban al Papa 300 enfermos e inválidos, que representaban a todos los enfermos del país. El Papa luego de adorar al Santísimo dirigió una alocución a los enfermos. Desde la catedral se dirigió en papamóvil al Área Material Córdoba, donde presidió la Misa. Hubo palabras de bienvenida del arzobispo de Córdoba, cardenal Raúl F. Primatesta. A su vez el Papa en la homilía trató el tema de la familia.

Por la tarde se dirigió nuevamente al aeropuerto y subió al avión que lo llevó al aeropuerto Benjamín Matienzo, de Tucumán, ciudad que dista de Córdoba a 510 kilómetros. Fue recibido con gran entusiasmo por unas 80.000 personas, la mayoría de las cuales llegaron a pie desde la ciudad de San Miguel de Tucumán. El aeropuerto se había transformado en un enorme palco sobre el que se alzaba una gran cruz de hierro. El encuentro revistió la forma de celebración de la Palabra. El arzobispo local, monseñor Horacio Bózzoli, dio la bienvenida al Papa y luego él pronunció su homilía sobre el amor de los cristianos a su Patria.

Terminado el acto, la comitiva papal tomó el avión que lo trasladó a Salta, a 234 kilómetros. Desde el aeropuerto, el Papa fue al hipódromo de Limache, para tener un encuentro con los fieles de la arquidiócesis, encuentro que tenía como tema «El V centenario de la evangelización de América Latina», dado que la evangelización de la Argentina comenzó por estas latitudes. En la celebración estaban presentes más de 1.500 representantes de los indios quechuas, tobas, matacos y chiriguanos que vinieron desde distintos puntos. El arzobispo local, monseñor Moisés Julio Blanchoud, dio la bienvenida al Padre Santo y a su vez el Romano Pontífice pronunció una alocución referida al tema del encuentro. Una vez terminada la celebración, la comitiva papal entró en la ciudad. El Papa cenó y pernoctó en el arzobispado.

Jueves 9 de abril de 1987

Por la mañana, desde el arzobispado salteño se dirigió hacia la Catedral para hacer una visita no prevista a las imágenes del Señor y de la Virgen del Milagro. Después de haberse detenido unos momentos para adorar al Santísimo, el Santo Padre habló a los presentes, invitándolos a reflexionar sobre el misterio de la redención.

Luego viajó a Corrientes, a 740 kilómetros de distancia, donde bajo una torrencial lluvia fue recibido y saludado por el arzobispo de Corrientes, monseñor F. Antonio Rossi. Para los 100.000 fieles que participaban era como si resplandeciese el sol, permanecieron quietos, en sus sitios, rezando con el Pontífice, sin preocuparse del auténtico río de agua que caía sobre sus cabezas. Fue un gran testimonio de fe y de amor. La misa concelebrada con los obispos del Nordeste Argentino estuvo dedicada al tema «La religiosidad popular y la piedad mariana en la nueva evangelización».

Por la tarde viajó a Paraná. Fue recibido por el arzobispo de Paraná, monseñor Estanislao Esteban Karlic y luego se dirigió a la explanada que hay al salir de la aeroestación. El encuentro tuvo como tema «El mundo y los inmigrantes», debido a la gran cantidad de inmigrantes que hay en la zona. Terminada la ceremonia religiosa, Juan Pablo II fue a pie hasta el avión, saludando a la gente, y partió rumbo al aeropuerto de Buenos Aires.

Al llegar de nuevo a la capital argentina se trasladó en papamóvil hasta la Nunciatura Apostólica. La gente se agolpaba en este lugar y aclamaba a Juan Pablo II, de suerte que tuvo que salir al balcón a saludar a la muchedumbre. Luego, en un salón de la Nunciatura, tuvo un encuentro con representantes de la comunidad judía en la Argentina.

Viernes 10 de abril de 1987

El viernes, a las 8.15, recorriendo en coche descubierto 18 kilómetros, se trasladó desde la Nunciatura Apostólica al estadio del club Vélez Sársfield, donde celebró la santa misa, dedicada a las personas consagradas y a los agentes de pastoral, aunque asistían también numerosos fieles: había unas 30.000 personas. Concelebraron con el Papa más de 2.000 sacerdotes y estaban presentes unos 1.700 seminaristas, 3.000 religiosas y 400 monjas de clausura.

Terminada la celebración eucarística, el Papa se dirigió en papamóvil a la Catedral de los ucranios, donde saludó a los niños que vestían trajes típicos nacionales ucranios. En el interior había unas 1.000 personas. El eparca, monseñor Andrés Sapelak, dirigió al Papa un saludo y luego de la coronación del ícono de la Virgen de Prokov el Santo Padre dirigió una alocución a los ucranios. Luego nuevamente en papamóvil se dirigió a la Nunciatura.

Por la tarde fue al Mercado Central de Buenos Aires, donde unos 300.000 trabajadores lo saludaron con gran entusiasmo; el Papa bendijo una capilla erigida en el lugar en recuerdo de su visita, el obispo de San Justo, monseñor Rodolfo Bufano dirigió un saludo al Pontífice, quien pronunció un discurso sobre la evangelización del mundo del trabajo.

Desde ahí el Papa se trasladó directamente al estadio Luna Park, donde tuvo un encuentro con la comunidad polaca en la Argentina. Pronunció su discurso en polaco y, terminado el acto se dirigió a la Nunciatura donde por la noche transmitió por radio y televisión un mensaje a todos los presos del país.

Sábado 11 de abril de 1987

A las 8 de la mañana se dirigió al aeroparque rumbo a la ciudad de Rosario, a 304 kilómetros de Buenos Aires. El arzobispo de Rosario, monseñor Jorge M. López, le dio la bienvenida y la homilía papal tuvo como tema la «Vocación y misión de los laicos en la Iglesia y en el mundo». Finalizada la misa el Papa pronunció una plegaria en el Monumento a la Bandera.

Luego del almuerzo en la sede arzobispal voló a Buenos Aires. Cuando se inició el vuelo Su Santidad pidió al piloto que desviara la ruta, a fin de pasar, en vuelo rasante, sobre la Basílica Nacional de Nuestra Señora de Luján. Cuando la nave aérea sobrevolaba la ciudad de Luján, Juan Pablo II llamó a los cardenales Aramburu y Primatesta y juntos rezaron el Santo Rosario.

Desde el aeroparque se dirigió en papamóvil al estadio Luna Park para tener un encuentro con unos diez mil empresarios argentinos. Monseñor Ítalo Severino Di Stéfano, arzobispo de San Juan y presidente del Equipo Episcopal de Pastoral Social, dirigió al Santo Padre una bienvenida y por su parte el Papa pronunció un discurso a los empresarios.

A las 18, en la Nunciatura Apostólica, tuvo un encuentro con los representantes de la comunidad islámica en la Argentina. A la noche, la comitiva papal se dirigió en papamóvil a la avenida 9 de Julio, para el primer encuentro con los jóvenes presentes en Buenos Aires con motivo de la Jornada Mundial de la Juventud. Una impresionante multitud de jóvenes (unos 60.000 eran los no argentinos provenientes de las más diversas partes del mundo), recibió a Juan Pablo II con las luces de colores y los sonidos luminosos y festivos de los fuegos artificiales, y por el ondear de miles de pañuelos y banderas. El cardenal Pironio le dio la bienvenida. A continuación dos jóvenes también le dieron la bienvenida en nombre de todos. Luego comenzó el diálogo por medio de representaciones escénicas. A continuación hablaron jóvenes de diversos países y luego Juan Pablo II pronunció el esperado discurso a los jóvenes.

Domingo 12 de abril de 1987

El Papa comenzó su jornada a las 8 con un encuentro ecuménico en los salones de la Nunciatura. Participaron 35 personas representantes de diversas confesiones cristianas. Monseñor Mario José Serra, presidente del Equipo Episcopal de Ecumenismo, dirigió al Santo Padre unas palabras de salutación y Juan Pablo II respondió con un breve discurso a los hermanos.

Luego celebró en la avenida 9 de Julio la misa del Domingo de Ramos, con la que se clausuraba la Jornada Mundial de la Juventud. Era la primera vez, en la historia moderna del papado, que el Santo Padre no celebraba la fiesta de Ramos en Roma. Se calcula que había alrededor de 1.000.000 de personas, la mitad jóvenes. Estaba presente el presidente de la República, doctor Raúl Alfonsín. En el altar se había colocado la auténtica imagen de la Virgen de Luján, que el día anterior había sido traída procesionalmente por los jóvenes.

El Padre Santo pronunció la homilía del Domingo de Ramos. A las palabras del Papa respondieron los jóvenes con un acto de compromiso. Al terminar la misa, el Papa «envió» a los jóvenes al mundo y dio una cruz a cinco de ellos que representaban cada uno de los cinco continentes.

Luego Su Santidad se dirigió a la imagen de la Virgen de Luján y pronunció el acto de consagración a Nuestra Señora. Terminada la celebración, el Papa rezó el «Ángelus» ante la imagen de la Virgen de Luján. Antes de recitar la plegaria mariana, leyó una breve meditación dominical.

Desde la avenida 9 de Julio, Juan Pablo se trasladó en papamóvil a la sede de la Conferencia Episcopal Argentina que bendijo e inauguró (Suipacha 1034). Tras almorzar con todos los obispos en la misma sede, tuvo un encuentro con la Conferencia Episcopal Argentina en donde dirigió un mensaje a los obispos.

Después de este acto se trasladó al Teatro Colón para tener un encuentro con el mundo de la cultura argentina. Luego de las palabras de monseñor Estanislao Karlic, presidente de la Comisión Episcopal de Fe y Cultura, el Padre Santo pronunció una alocución a los hombres de la cultura.

Del Teatro Colón el Papa salió rumbo al aeropuerto de Ezeiza donde pronunció un discurso de despedida. A las 19.30 despegó el avión papal: un Boeing 747 Jumbo de Aerolíneas Argentinas, rumbo a la Ciudad Eterna. La segunda visita de Juan Pablo II al país había finalizado, dejando en todos una profunda emoción.

13 de octubre de 2011

Palabra de Vida de Octubre..

"Un jóven sin alegría y sin esperanza no es un jóven autentico,
sino un jóven envejecido antes de tiempo"
Juan Pablo II.

He experimentado constantemente en mi vida la presencia amorosa y eficaz de la Madre del Señor; María me acompaña cada día en el cumplimiento de la misión de ser el Sucesor de Pedro.. Esto es para Ti que hoy estás desilusionado.. Para ti que ya no tienes esperanza.. Para ti que estás acostumbrado a una vida gris.. Para ti que ya no crees conseguir nada nuevo.. Para ti, que has olvidado la capacidad de maravillarte.. Para ti, que has perdido la confianza de llamar a Dios “Papá”.. Para ti, que sufres.. Para ti, a quien la vida parece haberle negado mucho.. Hoy quiero decirte.. ¡Levántate! Porque Cristo te ama!!! ¡Levántate! Porque quiere que seas solidario. ¡Levántate! Y tu voz podrá dar gracias para siempre.. Recuerda siempre que el trabajo más importante no es el de la transformación del mundo, sino el de la transformación de nosotros mismos. Que sólo en el silencio el hombre logra escuchar en lo íntimo de la conciencia la voz de Dios, que verdaderamente le hace libre.
Que un joven sin alegría y sin esperanza no es un joven auténtico, sino un hombre envejecido antes de tiempo.
Que sólo quien, en nombre del amor, sabe ser exigente consigo mismo, puede exigir amor a los demás.
Pues es amando a los demás que descubriréis el sentido de la vida.
Que sólo el amor construye, sólo el amor acerca, sólo el amor logra el amor de los hombres en su diversidad.
El hombre suele penetrar con frecuencia en el sendero oscuro de la vida, pero de repente las tinieblas se deshacen ante el esplendor de la Palabra de Dios.
En verdad os digo... todas las cosas, todos los acontecimientos, para quien sabe leerlos con profundidad, encierran un mensaje que, en definitiva, remite a Dios.
Nunca te olvides que... "No hay paz sin justicia, no hay justicia sin perdón".
Y que Cristo está muy cerca de todos los que sufren.
La paz exige cuatro condiciones esenciales: Verdad, justicia, amor y libertad
Sin la esperanza se apaga el entusiasmo, decae la creatividad y mengua la aspiración hacia los más altos valores.
Sean dichosos todos aquellos que, día a día, con generosidad inagotable acogen tu invitación, oh Madre, a realizar lo que dice tu Jesús... Amén.
Y que la felicidad la alcancen aunque sea desde el sacrificio...
«Os he buscado tantas veces... Ahora vosotros habéis venido a mí. Y yo os lo agradezco».

SS. Juan Pablo II.
Viernes 1º de Abril de 2005.

Ave María y Adelante...!
De Colores...!

11 de junio de 2011

Un acontecimiento nunca visto en el país..

El 2 de abril de 1982 es la fecha que da inicio a la Guerra del Malvinas, entre la Argentina y el Reino Unido. En esos días se conoce la noticia de que el 28 de mayo el Papa haría una visita Apostólica a Gran Bretaña, largamente preparada.

Es entonces cuando Juan Pablo II, con paternal delicadeza, decide efectuar fuera de todo programa y sin preparación alguna, una visita fugaz a la Argentina. Inmediatamente escribe una carta a los argentinos fechada el 25 de mayo, que comenzaba diciendo: «A los queridos hijos e hijas de la Nación Argentina: Os escribo por mi propia mano porque siento que debo repetir el gesto paternal del Apóstol Pablo hacia sus hijos, abrazándolos en la fe». El Sumo Pontífice expresó que su viaje a la Argentina era eminentemente pastoral. «Mi viaje a la capital argentina –dijo– es un viaje de amor, de esperanza y de buena voluntad, de un Padre que va al encuentro de los hijos que sufren».

Esta visita constituyó, según opinión de numerosos y caracterizados testigos argentinos y extranjeros, un «acontecimiento nunca visto en el país».

Viernes 11 de junio de 1982.

A las 8.50 aterrizó en el Aeropuerto Internacional de Ezeiza el avión que conducía a Juan Pablo II. El arzobispo de Buenos Aires, cardenal Juan Carlos Aramburu y el nuncio apostólico, monseñor Ubaldo Calabresi, subieron a la aeronave a dar la bienvenida al Papa. Luego de besar el suelo argentino, el Santo Padre fue recibido por el Presidente de facto de la Nación, General Leopoldo Fortunato Galtieri y por autoridades civiles y militares. Durante los 40 kilómentros de su viaje hacia la catedral de Buenos Aires por las autopistas Ricchieri y 25 de Mayo, miles de personas, a pesar del crudo tiempo invernal, saludaban con desbordante entusiasmo al Santo Padre, que respondía visiblemente emocionado a los saludos de la multitud.

En la catedral metropolitana lo esperaban sacerdotes, seminaristas, religiosos, religiosas y miembros de movimientos eclesiales, junto con los obispos argentinos y presidentes de las conferencias episcopales de Latinoamérica. Luego de orar ante el Santísimo Sacramento, pronunció una alocución e impartió la bendición a los presentes.

En la Casa Rosada, fue recibido por el Presidente y tuvo un encuentro con los miembros de la Junta Militar. Luego pasó a la capilla de la Casa de Gobierno donde oró unos momentos. Antes de retirarse el Santo Padre se asomó al balcón para saludar a la inmensa muchedumbre que colmaba la Plaza de Mayo.

Poco después de las 14 el Santo Padre inició su viaje a Luján, distante 70 kilómetros de Buenos Aires. En la Basílica Nacional, ante la imagen de la Patrona de la Argentina, Juan Pablo II oró por la paz, luego le ofreció a la histórica imagen la «Rosa de Oro» que le había traído desde Roma. Concelebró la Misa con los Cardenales, Obispos y Sacerdotes presentes, ante una multitud calculada en una cifra cercana a las 700.000 personas. Juan Pablo II pronunció una homilía en la que exhortó a imitar a Cristo, pidió por los muertos en la guerra con Gran Bretaña y por la rápida terminación del conflicto.


Sábado 12 de junio de 1982.

El Santo Padre comenzó la Jornada trasladándose a la Curia Metropolitana donde tuvo un encuentro con los Cardenales y Obispos argentinos, los presidentes de las conferencias episcopales de Latinoamérica y los miembros directivos del CELAM. Luego de orar en la capilla de la Curia, comenzó su reunión con los Obispos, a los que les dirigió un mensaje a puertas cerradas.

Luego de saludar a la multitud desde los balcones de la Curia arzobispal se dirigió en «Papamóvil» hasta Palermo, donde junto al Monumento de los Españoles se había levantado un gigantesco Altar cubierto en el que se concelebró la Santa Misa ante una inmensa multitud, en su mayoría jóvenes. Durante su homilía se refirió a la celebración del Corpus Christi, habló a los jóvenes argentinos, pidió por la paz y recordó a los muertos y heridos en la Guerra de las Malvinas.

Finalizada la Misa, nuevamente con la repetición de un mismo espectáculo, abigarradas y entusiastas multitudes aplaudieron y vitorearon el paso del Papa por las calles de Buenos Aires y por las autopistas que lo condujeron al Aeropuerto Internacional de Ezeiza. Después de una conversación a solas con el Presidente Galtieri, de unos 20 minutos, el Pontifície pronunció el discurso de despedida que concluyó con un «¡Hasta la vista!».

Ave María y Adelante...!
De Colores...!

27 de mayo de 2011

La camiseta que Juan Pablo II usó el día del atentado..

‘Es una reliquia muy conmovedora: un símbolo de fe, pero también del dolor, el temor, el sufrimiento que sintió en esos momentos’, contó la hermana Beatrice, la monja del convento Hijas de la Caridad, donde conservan desde el 2000 la camiseta ensangrentada donada por una enfermera que trabajaba en la sala de cirugía.
‘Espero que venga mucha gente. Las hermanas del convento decidieron que la beatificación era el momento de compartir la reliquia con el resto del mundo’, explicó.

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El día del atentado, la camiseta, que está marcada con las iniciales ‘JP’ en rojo en la parte posterior, tuvo que ser cortada por los médicos del Hospital Gemelli para poder realizar la intervención de urgencia que el pontífice necesitaba.
Abandonada en un rincón de la sala de cirugía, fue recogida por una enfermera, Anna Stanghellini, quien la envolvió en una toalla y la conservó secretamente por varios años.

La enfermera, que no tenía familia, se retiró tras jubilarse en el convento que asiste a ancianos y enfermos y confió su secreto en el 2000 a sor Beatrice.
‘Un día, Anna me mostró el paquete que escondía. Cuando ví la camiseta, comencé a temblar, me quedé sin palabras. No sabía qué hacer’, contó.
‘Después de la muerte de Juan Pablo II resolví llevarla al Vaticano’, aseguró.
‘Cuando leyeron la carta de Anna en la que explica cómo había obtenido la camiseta, me dijeron que no necesitaba realizar un test para comprobar la autenticidad’, afirmó.
El Vaticano se la entregó y desde entonces se encuentra en un museo del convento con otros objetos que han pertenecido a pontífices.
‘Es sólo una prenda de algodón, pero su valor es ilimitado para todos aquellos que aman a Juan Pablo II’, comentó la religiosa.

Fuente: mexicosiemprefiel.com

Ave María y Adelante...!
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23 de mayo de 2011

La estampa oficial..

Imagen oficial del Beato Juan Pablo II
© Grzegorz Galazka / Libreria Editrice Vaticana.
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Prohibido su uso comercial.

Fuente: ACI.

Ave María y Adelante...!
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16 de mayo de 2011

Miles recordaron a Juan Pablo II y a la Virgen de Fátima..

La peregrinación internacional al santuario mariano se convirtió en un homenaje a Juan Pablo II. El arzobispo que presidió el acto principal afirmó que la Virgen intervino para salvarle la vida y permitirle convertirse en un “instrumento de Dios".

Decenas de miles de peregrinos conmemoraron el viernes el 94 aniversario de la aparición de la virgen en Fátima (Portugal), bajo un intenso calor y con el recuerdo de Juan Pablo II como telón de fondo.

Los creyentes comenzaron a llegar el jueves a Fátima, al norte de Lisboa, para asistir a una homilía presidida por el arzobispo de Boston (EEUU), Sean O'Malley, quien destacó la influencia de la virgen en "el curso de la historia".

El arzobispo recordó el atentado sufrido por Juan Pablo II en 1981 y se mostró convencido de que la virgen de Fátima intervino para salvarle la vida y permitirle convertirse en un "instrumento de Dios" que colaboró en el final del Telón de Acero y de "la opresión política del comunismo en el mundo".

La peregrinación internacional al santuario de Fátima de este año se convirtió en un homenaje a Juan Pablo II, quien fue beatificado el 1 de mayo en Roma.

Un vídeo sobre la vida de Karol Wojtyla se proyectó en varias pantallas gigantes al término de la misa, en medio del aplauso unánime de los asistentes al acto.

La aparición entonces de un halo alrededor del sol con los colores del arcoíris despertó la atención de los peregrinos, muchos de los cuáles se emocionaron por el suceso e incluso lo calificaron de "milagro", según los medios lusos.

Las elevadas temperaturas registradas en Fátima -cercanas a los 30 grados- fueron las principales responsables de que más de medio millar de personas tuvieran que ser atendidas por los servicios de emergencia.

El culto a Fátima tiene su origen entre el 13 de mayo y el 13 de octubre de 1917, período durante el que tres niños portugueses aseguraron que habían sido testigos de varias apariciones de la virgen.

Los tres menores explicaron que ésta les hizo varias revelaciones -conocidas como los 3 secretos de Fátima- en estos encuentros, la primera sobre la muerte prematura de dos de ellos y la segunda sobre el final de la Primera Guerra Mundial, el inicio de la Segunda y el fin del comunismo.

Finalmente, el tercer secreto fue revelado en 2000 y en él se predecía el asesinato de un "obispo vestido de blanco" mientras atravesaba una gran ciudad, en lo que la Iglesia considera una profecía del atentado sufrido por Juan Pablo II en 1981, tiroteado por el terrorista turco Ali Agca.

Fuente: EFE.

Ave María y Adelante...!
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13 de mayo de 2011

Juan Pablo II y la Virgen de Fatima..

El 13 de mayo de 1981, festividad de la Nuestra Señora de Fátima, a las 5:19 pm el Papa Juan Pablo II sufrió un atentado en Roma.

Juan Pablo II, "El Grande", por muchos motivos, subido en el "Papamóvil", recorría la Plaza de San Pedro, saludando y bendiciendo a una multitud de 20.000 personas que le aclamaban. De pronto, sonaron los disparos del arma de fuego que impactaron en el cuerpo del Pontífice, que fue rápidamente llevado al Policlínico Gemelli, donde llegó en estado gravísimo. El homicida, el turco Alí Agca, fue detenido con el arma en sus manos.

El 14 de mayo, tras una intervención quirúrgica de 5 horas y 20 minutos en el Gemelli, su secretario y amigo Stanislaw Dziwisz velaba a la cabecera de su cama. Un día antes, le había dado al Papa la Unción de los Enfermos. Sabía que la vida de Juan Pablo II pendía de un hilo.

Cuando recobró el conocimiento, don Stanislaw le hizo el relato de los acontecimientos de la víspera, y subrayó el hecho de que la fecha coincidiera con la primera aparición de la Virgen en Fátima, Portugal, el 13 de mayo de 1917, o sea 64 años exactos antes. Inmediatamente, el Papa pidió que le trajeran al hospital toda la documentación referente a las apariciones de la Virgen de Fátima.

Desde entonces la imagen de la Virgen de Fátima tiene en su Corona la bala que fue extraída del vientre de Juan Pablo II. El 13 de junio de 1994 el Papa, reunido en Roma con los Cardenales de todo el mundo, dijo: «A mí se me ha dado comprender, de modo especial, el mensaje de la Virgen de Fátima la primera vez el 13 de mayo de 1981 en el momento del atentado a mi vida, y después de nuevo hacia final de la década de los ochenta con ocasión del hundimiento del comunismo en los países del bloque soviético. Pienso que se trata de una experiencia bastante transparente para todos».

Ave María y Adelante...!
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12 de mayo de 2011

Tanto tiempo te busqué..

Habían pasado 5 días desde aquella imagen del Santo Padre dando una Bendición diferente. Era silenciosa y se podía percibir el esfuerzo y el tremendo dolor que sentía, ese dolor que lo “ataba” y lo disminuía.
Su enfermedad lo había consumido del todo, era increíble ver a ese hombre que podía sostener todo el peso de la Iglesia, y más aun, del siglo.
Allí fueron Mauro y Stefania, A la plaza San Pedro porque ya “su” Padre estaba agonizando. Pronto muchos jóvenes lo acompañaron desde la plaza que 26 años atrás lo anunciaban “Habemus Papam.. Cardinale: Wojtyla”, Pero esa hora estaban llenas de angustia. El mundo estaba lleno de angustia, no solo los católicos, sino el mundo entero. Pues, en el peor de los casos, Juan Pablo II es una figura destacada en el Siglo que acababa de terminar hace 5 años.
La multitud empezó a aclamar al Santo Padre dándole ánimos como diciéndole “Aquí estamos, Santo Padre”. Mauro y Stefania empezaron a animar también con la multitud hasta que Mauro oyó una vos familiar que lo decía tras sus espaldas: “Por tanto tiempo te busque”. No era en tono de reproche, mas bien era socarronamente amistoso.
Mauro se dio vuelta bruscamente ya que reconocía la vos pero no la podía identificar. No vio cara conocida auque esas palabras le resonaron en sus oídos, en su cabeza y en el corazón.
Ya para el anochecer, los partes médicos anunciaban un inevitable deterioro final y que estaba en plena agonía, solo era cuestión de horas.
Para Mauro, Stefania, todos lo que estaban en la plaza San Pedro y para todo el mundo empezaba a sentirse un dolor en el alma que no podían evitar. El Santo Padre se estaba despidiendo de este mundo, hacia “sus valijas” para partir a la casa del Padre.
Pasadas las 10 de la noche en San Pedro, El Arzobispo Argentino Leonardo Sandri, Pronuncio las palabras mas dolorosas que muchos jóvenes oyeron en sus vidas: “Nuestro amadísimo Papa, Juan pablo II, ha retornado a la casa del Padre”. Las lágrimas fluyeron por cada ojo, El Hombre que había vencido a los Nazis y comunistas, Detenido y evitado tantas guerras sin usar la violencia, sino la verdad, la justicia, la razón y el amor. Se había ido para siempre, dejando en cada una de las personas en San Pedro y en el mundo una sensación de abandono, ¡Habíamos quedados Huérfanos!
Pasada la una y media de la madrugada, Mauro y Stefania fueron a sus casas con una gran pena en su corazón, llorando la perdida de su Padre espiritual. En el mas profundo silencio, Mauro dejo a Stefania en su casa y se fue a descansar a la suya.
A la mañana siguiente, llamaron de su trabajo a Mauro anunciándole que no fuera a trabajar, por duelo nacional. El Jefe de Mauro no era creyente pero si muy respetuoso y como la mayoría de sus empleados son católicos, no quería que trabajen con la moral por los suelos.
Mauro salio de su casa para comprar el periódico, regreso a su casa, empezó a leer todas las notas sobre la muerte del Santo Padre. De pronto Palideció, su madre lo noto y le pregunto
–“Mauro, ¿Qué te pasa, hijo?”
Mauro no respondía y seguía atónito con estas líneas que leyó:

…Alrededor de las 7 de la tarde, El santo padre escucho desde su
Lecho de muerte a una multitud de jóvenes coreando su nombre a lo que el Santo Padre respondió:
“POR TANTO TIEMPO LOS BUSQUE Y AHORA VIENEN A MI”.
Esas fueron sus últimas palabras, fueron dirigidas a los jóvenes, su eterna e incansable labor…

Por Juan Carlos Guiscafre (J.XXXIX)

Ave María y Adelante...!
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11 de mayo de 2011

El día en que se paró el mundo..

Como todos los días me bajé del 12 en la parada de Av. Entre Ríos pasando Belgrano y crucé la calle para retomar Moreno a pie.
En la esquina de Belgrano y Entre Ríos estaba el supermercado Disco. Allí estaba en una de sus vidrieras una variedad de televisores en oferta. Todos ellos anunciaban la misma noticia.
La agencia internacional de noticias Reuters anunciaba el fallecimiento de Karol Wojtyla, el Papa Juan Pablo II. Era otoño del 2005 y todas las tardes cursaba en el instituto de periodismo.
Semejante noticia me dejó tan helado que perdí la noción del tiempo, me quedé enfrente a los televisores para recibir más información.

De lo que no me dí cuenta hasta que pasaron unos minutos fue de que yo no era el único que me había detenido a observar aquella vidriera. Ya éramos más de cinco personas las que paramos la rutina, nuestro camino diario para contemplar lo que estaba pasando. ¿Cómo podía ser? ¿Cómo podía ser que existiese alguien tan lejano pero tan cercano a la vez ?
No había datos para desarrollar la noticia, así que las pantallas solo repetían constantemente lo mismo.
El sonido del celular me distrajo. En la pantalla figuraban cerca de 10 mensajes sin leer de familiares y amigos. Todos anunciando la mala noticia.

Regresé a mi casa como si se tratara del fallecimiento de un familiar. En cierto modo lo era. Para cuando llegué la noticia había sido confirmada. Luego hubo una escena que me puso la piel de gallina. Eran millones las personas que se congregaban en la plaza de San Pedro para despedir al Santo Padre. Nunca jamás mejor dicho. Santo. Nadie era capaz de quitarle ese rotulo. Santo.
Toda mi familia se había reunido alrededor de la televisión de la cocina. Todos en silencio. Atrás mío se escuchaba el llanto de mi mamá que no podía contener las lágrimas. Si duda no era la única.
¿Cómo podía ser? ¿Cómo podía ser que existiese alguien tan lejano pero tan cercano a la vez ?
Para evadir el incomodo momento recordó cuando junto con mi papá fueron a verlo en una de sus visitas a la Argentina. Yo recordé, la primera vez que lo vi por televisión. Era el partido inaugural del Mundial de Futbol de Italia 90 en Milán.
¿Cómo podía ser? Qué lo conociéramos tanto sin siquiera conocerlo personalmente.
Alguien tan querido, que rompió las barreras de la indiferencia cuando fueron miles los que no eran católicos o que no compartían nuestro compromiso por la Iglesia pero sin embargo estaban tan afligidos como nosotros ese día.
¿Cómo alguien podía ser tan humano?
¿Cómo alguien puede dar semejante testimonio de perdón y compasión, visitando y perdonando a aquél que quiso acabar con su vida?
¿Cómo alguien puede dar mensajes de esperanza aún en la agonía, cuando la llama de la vida se está por extinguir?
"Si Cristo no se bajó de la cruz, yo tampoco lo haré ".
Luego de todo esto pensé: ¿Qué más le quedó por hacer? ¿Acaso quedó algún corazón por conquistar? ¿Algún mensaje que aún no haya dado? No con palabras sino con acciones.
Católicos y no católicos entristecidos por igual y compartiendo nuestro dolor. La tierra lloraba a uno de sus seres más queridos pero en el cielo, seguro todos lo recibían con alegría: "Bienvenido a casa Karol". De ahí en más jamás recordé su muerte con tristeza.
Con su fallecimiento me enseñó que la muerte, es en verdad, un paso a la vida.
¿Cómo podía ser? Solo un hombre Santo. Solo un hombre Santo puede ser capaz de todo eso y más.


Por Ezequiel Pernica (J.XXXVIII)

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9 de mayo de 2011

6 de mayo de 2011

El Papa mas filmado y representado..

La figura del Papa Juan Pablo II ha inundado las pantallas televisivas durante muchos años. No cabe duda de que ha sido el papa más filmado y representado de toda la historia de la Iglesia. Varios factores han contribuido a este fenómeno: el indudable carisma hacia los medios de su persona, lo prolongado en el tiempo y la trascendental significatividad de su pontificado, la dimensión universal de su ministerio a través de los viajes, la creciente conciencia de la Iglesia de la importancia de las imágenes para la evangelización y la proximidad de los medios que sabían que allí donde él estaba la audiencia quedaba garantizada, como quedó especialmente claro en la hora de su muerte.

El director polaco Krzysztof Zanussi, amigo personal del papa realizó tempranamente, en 1981, "De un lejano país". La película comienza el de 1926 cuando el pequeño Karol Wojtyla acompaña a su padre en un via crucis durante su visita al santuario de Kalwaria Zebrzydowska. Más adelante ya joven asiste a la invasión nazi de Polonia lo que además de marcar a su patria cambiará sus planes iniciales de ser actor por los de entrar en el seminario. Con la llegada del comunismo le vemos ejercer el ministerio con coraje y determinación en tiempos difíciles. Aquí la película comienza a intercalar imágenes documentales muy interesantes. Luego seguimos su trayectoria como obispo (1958) y como cardenal (1967) hasta llegar nombramiento como Papa. Así este film es un híbrido entre la ficción y el documental. Como ficción se queda corto en interpretaciones y puesta en escena aunque como documental ofrece una visión muy sugerente de la trayectoria más desconocida de Juan Pablo II.

En cuanto a las ficciones todas han sido realizadas para la televisión. La primera es de 1984, lleva por título "Papa Juan Pablo II" y fue realizada por el especialista en series televisivas Herbert Wise. Interpretada en el papel protagonista por Albert Finney es bastante limitada y por ello únicamente se distribuye en EEUU. Dos serán las producciones que en el 2005 se estrenen tras su muerte. Una norteamericana y la otra italiana. La primera dirigida por John Kent Harrison también se titula "Papa Juan Pablo II" aunque esta vez con una tono dramático mucho más consistente y un elenco muy significativo, con Jon Voight en el papel del papa, Ben Gazzara como el cardenal Casaroli, Christopher Lee como el cardenal Wyszynski y James Cromwell como el cardenal Stanislaw Sapieha, que ordenó al futuro papa. Esta vez la distribución es mucho más amplia siendo un éxito en Italia, EEUU y Polonia además de exhibirse en muchas televisiones de todo el mundo. La producción italiana será "Karol. Un hombre que se convirtió en Papa" (2005) y también alcanzará una amplia difusión mundial. Dirigida por Giacomo Battiato tiene una duración de 155 minutos y es interpretada como mucho acierto por Piotr Adamczyk en el papel del papa. En ambas miniseries la parte más interesante es el período anterior al pontificado donde se representan los acontecimientos que fraguan el carácter del futuro papa. Más local y sencilla es "Oczyma pokolenia ''''''''78. Pontyfikat Jana Pawła II" una producción polaca dirigida por Jowita Gondek e interpretada por Marek Markiewicz que tuvo escasa difusión.

Los documentales sobre Juan Pablo II son muy abundantes. Entre los más interesantes destacamos los producidos con distintas colaboraciones por el Centro Televisivo Vaticano entre ellos "Juan Pablo II en los 90" (2001) , "Juan Pablo II - Su vida y su Pontificado" (2006), "Las Llaves del Reino - De Juan Pablo II a Benedicto XVI" (2006), "El Papa que hizo historia" (2006). Entre los producidos en EEUU pueden destacarse "Testigo de esperanza: la vida de Karol Wojtyła" (2002) de Judith Dwan Hallet de 117 minutos y "Papa Juan Pablo II" (2004) de Donna Kanter de 120 minutos.

Entre los más recientes podemos destacar "Testimonio" (2008) dirigida por Pawel Pitera y basada en el libro "Una vida con Karol" de Stanislao Dziwisz que fue secretario personal del pontífice durante casi 40 años y actualmente es el cardenal arzobispo de Cracovia.

Así la vida de Karol Wojtyła ha llegado hasta la animación infantil y familiar en una produción titulada "Juan Pablo II, el amigo de toda la humanidad" dirigida por Cavin Cooper (José Luis López Guardia). Este recorrido por su vida tiene 60 minutos de duración y comienza como un recuerdo-homenaje en el momento de su muerte.

Es algo sorprendente que las producciones sobre este papa hayan seguido realizándose en estos últimos años y el éxito entre el público televisivo siga siendo muy notable. Lo que ya no cabe duda es que la verdadera diócesis donde más influencia ejerció y sigue ejerciendo es la televisión. Juan Pablo II sigue siendo un papa cercano porque a través de la pequeña pantalla llegó a hacerse cotidiano, comunicativo incluso en su debilidad, y sobre todo, testigo de Jesucristo. Con él la Iglesia fue más católica porque fue más universal y llegó a ser el Pontífice, el que construye puentes, más cercano a los hogares y las personas. Con él los medios y la comunicación no fueron una dificultad sino una verdadera oportunidad.

Fuente: RD.

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3 de mayo de 2011

"Veía que era santo por su humor"

Joaquín Navarro Valls, que acompañó a Juan Pablo II durante más de 20 años, destacó su gran humanidad..

Junto con don Estanislao Dziwisz, su secretario privado, hoy cardenal de Cracovia, y con las monjas polacas que estuvieron a su servicio hasta el último suspiro, nadie pasó tanto tiempo, compartió secretos, silencios y palabras con Juan Pablo II como él.
Joaquín Navarro Valls, su vocero durante más de 20 años, reveló en una entrevista con La Nacion anécdotas sobre el papa, una persona de la que dijo que se veía que era un santo, sobre todo por su buen humor. Psiquiatra y periodista de 74 años, miembro del Opus Dei, Navarro Valls fue uno de los más de 100 testigos que declararon en el proceso de beatificación de Karol Wojtyla, que fue elevado ayer al honor de los altares.

-Durante el tiempo que trabajó con Juan Pablo II, ¿tuvo la sensación de estar ante un santo?
-[Silencio y risas.] En estos días, todo el mundo dice: "La Iglesia hace santo a Juan Pablo II", y no estoy en absoluto de acuerdo. Porque una persona es santa mientras vivía o no lo será nunca. No es que la Iglesia ahora hace santo a Juan Pablo II, sino que certifica que en su vida fue santo, y eso se le veía. Más largo sería decir en qué se le veía. Para mí (quizás es una cosa muy subjetiva), se lo veía sobre todo en su buen humor, a pesar de todo. A los 80, cuando se tiene todo el peso que uno lleva encima, enfermedades, toda una serie de cosas, seguir teniendo buen humor no viene de un rasgo de carácter. Para mí, era uno de los rasgos definitivos de su santidad, ese modo positivo de ver las cosas, ignorando completamente sus propios asuntos y viviendo para su misión, para la gente. Ahí era donde yo lo veía más.

-¿Hubo un momento específico en el que cayó en la cuenta de que esa persona era santa?
-No sé si hubo un primer momento. Pero se veía en forma continua. Me acuerdo de un pequeño detalle: de todas las operaciones que tuvo en su vida, la más leve de todas fue una caída con una pequeña fractura en el húmero. Cuando entré en su habitación del hospital poco después de la reducción de la fractura, él me miró y me dijo: "Vea usted: hace falta completar lo que falta en la Pasión de Cristo", y a continuación dijo: "Bueno, no es que falte nada; ya está todo hecho, pero..." [risas]. En fin, ese espíritu positivo hasta en las cosas más menudas. No lo sé; lo llamaría "el santo de la humanidad", "humanidad" no en el sentido de "todos", sino que era todo lo humano que entraba de lleno con un sentido positivo.

-Una pregunta muy personal: ¿usted le reza?
-Bueno [silencio]... Yo trato de seguir en contacto con él. Antes, según el tema de trabajo que teníamos cada día, eran 2 o 3 horas, dependía. En los viajes largos, eran más horas las que estábamos juntos. Ahora tengo la sensación de que he ganado: son 24 horas al día... En esto sé que no soy original porque basta con ir 6 años después de su muerte a San Pedro y ver la cola de gente en su tumba. Ahora, una cosa que la gente imagina es que rezar para un creyente es una obligación o simplemente una convicción. Tengo que rezar; rezo. Para él era una necesidad: no podía dejar de hacerlo. Ahora, ¿de qué rezaba este hombre? Claro, muy frecuentemente, cuando iba al departamento, lo veía en su pequeña capilla durante horas, con unos papelitos en la mano: pasaba uno, luego el otro, luego otro. ¿Qué hacía? No me atrevía a preguntárselo a él, pero se lo pregunté a su secretario: a él le llegaban cartas de todo el mundo de gente totalmente desconocida, en todas las lenguas. Eran del tipo "Rece porque soy una madre con 4 hijos y me han diagnosticado un cáncer muy grave" o "Rece por mi hijo, que se droga". En fin, todas las miserias imaginables del mundo le llegaban. ¡Se pasaba horas con eso en la mano!

-¿Su punto más fuerte y su punto más débil?
-Una idea que tuve siempre: a veces, en las personas que tratamos de ser mejores, uno tiene la impresión de que las distintas virtudes cristianas se vuelven locas, unas en contraposición con otras. Y la persona que es muy recta de pensamiento a veces parece más intransigente. Y en el polo opuesto, el hombre o la mujer que por su carácter es comprensivo, pues llega a una especie de indiferentismo; confunde el ser misericordioso por importarle todo un bledo. En él no se producía esa locura de virtudes. Por ejemplo, una cosa concreta que me ha ayudado mucho: él era un hombre que no perdía un minuto y, al mismo tiempo, nunca tenía prisa.

-¿Y el punto débil?
-¿Hasta qué punto [frente a] una persona que ama mucho a las personas que tiene alrededor no pueden aprovecharse algunos de esa bondad? Era difícil porque sus decisiones las tomaba con un sentido de calidad y de comprensión y de justificar a la persona, de pensar siempre lo mejor de esa persona.

-Hablando de esto, dentro del proceso de beatificación, hay gente que piensa que fue demasiado rápido, sobre todo porque no se analizó en profundidad el tema de los abusos sexuales por parte de sacerdotes y el caso Maciel [Marcial, el fundador de los Legionarios de Cristo].
-Es un tema largo, pero voy a tratar de resumirlo. Había, por aquellos años, una carta de Maciel, en la que juraba ante Dios que todo eso que se decía era falso y que no pensaba defenderse, que lo llevaba como una cruz. No obstante, el procedimiento canónico contra Maciel empezó durante el pontificado de Juan Pablo II.

-Pero muchos denuncian que fue encubierto por colaboradores de Juan Pablo II..
-Lo que es definitivo en el caso Maciel es la cronología de las fechas.

-¿Hubo momentos de dificultad en la comunicación entre ustedes?
-No. Una de las cosas que siempre me han ayudado profesionalmente, pero impresionado humanamente también, es que él contaba todo: audiencias con personajes del mundo, jefes de Estado, lo que fuera. O cosas personales. Nunca, ni una vez en más de 20 años, nunca escuché que me dijese: "Pero esto que le digo quédeselo para usted". O sea, es impresionante, pero él se fiaba de la profesionalidad. Era un hombre que desde ese punto de vista tenía una mentalidad muy laical.

-¿Levantaba el teléfono y lo llamaba en cualquier momento? -Siempre, siempre.

-¿Recuerda cuál fue la última vez que habló con él?
-No recuerdo cuándo fue la última vez; desde luego, fue en el último período, probablemente días antes de su muerte. Si se refiere a mi despedida de él, no: fue sin palabras y, además, ya no había necesidad de palabras. El estaba perfectamente consciente; nos miramos a los ojos, sufriendo, porque fue doloroso el final. Le besé la mano, que recuerdo que era una mano muy fría, porque en esos últimos días estaba con una tensión arterial bajísima, pero no tuve ningún deseo de decirle nada. Porque... ¿qué le iba a decir o qué esperaba yo que él me dijese? Eran veintitantos años trabajando día y noche, viajando juntos, descansando juntos en la montaña. Cualquier palabra hubiera sido insuficiente [emocionado]. Recuerdo ese momento, sí..

Fuente: Diario La Nación.

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2 de mayo de 2011

Juan Pablo II ya es Beato..

El día esperado ha llegado. "¡Juan Pablo II es beato!". Entre las ovaciones de una multitud de un millón y medio de personas, distribuida en la plaza de San Pedro, las calles laterales y diez grandes espacios con pantallas gigantes de televisión en varias partes de Roma, el Papa Benedicto XVI proclamó ayer la beatitud del polaco Karol Wojtyla, apenas seis años y un mes después de su muerte, cuando estaba por cumplir 85 años. Ha sido la más imponente y multitudinaria beatificación en la historia de la Iglesia, el primer escalón de los dos que llevan a los altares de la santidad.


“En pocos años será santo”, aseguró el secretario de Estado, cardenal Tarcisio Bertone, mientras la multitud ovacionaba a Juan Pablo II, levantaba carteles que como en sus exequias decían “Santo súbito!” y gritaban la consigna que ya se escuchó en los funerales del 8 de abril 2005, cuando fueron 3 millones los fieles que se movilizaron.

Algunos observadores estimaron que una ceremonia similar, pero de canonización, proclamará santo a Karol Wojtyla en 2014 o 2015. Es necesario un nuevo milagro, pero ya existen 272 testimonios de gracias milagrosas obtenidas con la intercesión de Juan Pablo II presentados por fieles agradecidos.

“Este hijo ejemplar de la nación polaca ayudó a los cristianos de todo el mundo a no tener miedo de llamarse cristianos, de pertenecer a la Iglesia, de hablar del Evangelio”, dijo el Papa en su sermón tras haber leído en latín la fórmula de proclamación del nuevo beato.

Dijo que estaba orgulloso de haber estado junto a Karol Wojtyla durante 23 años “y venerar cada vez más su persona”. “Abrió a Cristo la sociedad, la cultura, los sistemas políticos y económicos, invirtiendo con la fuerza de un gigante de Dios una tendencia que podía parecer irreversible”.

Esta tendencia era “la carga de esperanza que en cierta manera se le dio al marxismo y a la ideología del progreso”, destacó. Juan Pablo II “condujo al pueblo de Dios al tercer milenio reivindicando legítimamente para el Cristianismo” aquella carga de esperanza y “restituyéndole la fisonomía auténtica de vivir en la historia con un espíritu de adviento, con una existencia personal y comunitaria orientada a Cristo”.

Karol Wojtyla “llevó consigo la profunda reflexión sobre la confrontación entre el marxismo y el cristianismo, centrada en el hombre”, afirmó el Papa Ratzinger, recordando el protagonismo fundamental de Karol Wojtyla en el proceso de liberación de los países del Este europeo del dominio del comunismo de matriz soviética, que culminó en 1989 primero con la caída del muro de Berlín y después con la disolución de la Unión Soviética.

El entusiasmo de la multitud fue constante en una jornada que se temía iba a ser lluviosa y que en cambio fue bendecida por el buen tiempo. Millares de personas durmieron en las calles y puentes cercanos al Vaticano, y en muchas iglesias que fueron abiertas para facilitar el reposo de los peregrinos llegados desde el interior de Italia y de todo el mundo.

Había muchos jóvenes con bolsas de dormir, que son llamados “la generación de Wojtyla”, porque nacieron durante el largo pontificado de casi 27 años de Juan Pablo II. Muchos de ellos se dirigieron más tarde desde el Vaticano a la plaza de la basílica de San Juan de Letrán, donde anoche tuvo lugar el tradicional espectáculo musical organizado por las tres centrales obreras italianas para celebrar el 1° de mayo.

La plaza de San Pedro fue abierta a los peregrinos a las dos de la mañana de ayer, con tres horas de anticipación. Rápidamente quedó saturada y mucho antes de las 10 de la mañana, las centrales de seguridad comenzaron a orientar a la gente a los grandes espacios habilitados en otras partes de la ciudad.

En el área más cercana al sagrario se ubicaron un centenar de cardenales y las delegaciones oficiales –entre ellas la Argentina—, que incluyeron a 16 jefes de Estado y a seis monarcas, como los príncipes Felipe y Letizia de España y el rey Alberto II de Bélgica, y tampoco faltó el líder polaco Lech Walesa. Entre ellos estaba el dictador de Zimbawe, Robert Mugabe, que tiene prohibido pisar territorio europeo so pena de ser arrestado por genocidios y violaciones a los derechos humanos. Pero su presencia debió ser tolerada –incluso por el mismo Vaticano, que lo recibió con desagrado-, porque Mugabe se puso bajo el paraguas de la soberanía de la Santa Sede. La nota curiosa la dio el primer ministro Silvio Berlusconi, que se quedó dormido en su asiento junto al presidente Giorgio Napolitano, quien lo miro asombrado cuando todos se pusieron de pie en la misa menos Berlusconi, que cabeceaba.

El Papa apareció en el sagrario a las 10 de la mañana en un jeep blanco con el que dio una amplia vuelta en torno a cardenales, gobernantes y diplomáticos. Veinte minutos después comenzó la misa y a las 10.38 proclamó al nuevo beato. En su sermón, Benedicto XVI recordó que cuando aún vivía y era testigo de un gran sufrimiento personal, “se percibía el perfume de su santidad”. “El Señor lo fue despojando lentamente de todo y sin embargo él permanecía siempre como una roca, como Cristo quería”, concluyó el Papa.

Fuente: Diario Clarín.

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30 de abril de 2011

Juan Pablo II . El Paraíso..

Entrevista a Mons. Slawomir Oder, sacerdote polaco y postulador de la causa de beatificación de Juan Pablo II. Con diversas anécdotas explica la impresión que le ha causado investigar la vida del futuro beato.

Mons. Oder, la Iglesia le ha encargado una tarea de mucha responsabilidad.. Ser postulador de la causa de Juan Pablo II es un regalo que me ha hecho la Providencia, no encuentro otros motivos.

¿Conoció a Juan Pablo II? Pude saludarle, como tantos otros miles de sacerdotes, en diferentes encuentros. En especial recuerdo una ocasión, cuando yo era un joven sacerdote, en que me llamó el Secretario para invitarme a cenar con el Santo Padre, que en breve viajaría a Polonia. No supe nunca el motivo de la invitación, y sigo sin saberlo. Al finalizar la cena, cuando nos dirigíamos hacia la cocina –porque Juan Pablo II siempre pasaba por allí para agradecer el trabajo a los cocineros– me manifestó su inquietud porque la situación política en Polonia había empeorado justo antes de su visita. Yo, joven sacerdote, le dije: “Santo Padre, hay que leer esa contrariedad a la luz de la Providencia”. Él se paró, me miró divertido, y me dijo: “Bueno, pienso que de la Providencia creo saber algo..”.

Pero tras estos años, sus vidas están en cierto modo entrelazadas.. Puedo decir que aunque estos han sido los seis años más importantes de mi vida, mi biografía ha estado en cierto modo siempre unida a la del Papa. Poco antes de que yo iniciase la Universidad, el Cardenal Wojtyla fue elegido Pontífice. Polonia estaba atravesando una época triste, por lo que la noticia nos llenó a todos de esperanza. Yo dudaba sobre si entrar o no en el seminario, pero aquella ilusión general terminó por decidirme. Así que, primero hice mis estudios universitarios y luego inicié el camino al sacerdocio.

Y vivió su fallecimiento desde la Plaza.. La noche en que murió me encontraba en la Plaza de San Pedro rezando y esperando noticias, como miles y miles de romanos. Cuando nos dijeron que Juan Pablo II “había pasado a la casa del Padre” me vino a la cabeza la muerte del santo a la que está encomendada mi parroquia, San Benedetto Giuseppe Labre. Le llamaban “el vagabundo de Dios”, y cuentan que, a su muerte, los niños de Roma comenzaron a correr por las calles difundiendo la noticia: “¡Ha muerto un santo!, ¡ha muerto un santo!”. ¡Yo también tenía ese deseo! Aquella noche hubiera deseado correr por las calles gritando: ¡Ha muerto Juan Pablo II, ha muerto un santo!

Su santidad era algo en lo que todos estaban de acuerdo.. Especialmente durante los primeros meses del proceso recibimos muchas cartas de protesta. Decían: “Es inútil, están ustedes perdiendo el tiempo, ¡es santo, lo saben todos!”. Pero el proceso ha valido la pena, porque no lo hemos hecho por nosotros, sino pensando en las generaciones futuras. Nosotros tenemos bien impresa en el corazón la certeza de su vida santa, pero cuando pasen los años muchos nos preguntarán: “¿Cómo fue ese Papa? ¿Qué os llevó a creer en su santidad? ¿Por qué tuvisteis tanto entusiasmo?”. Además, él mismo dijo: “Yo no puedo ser entendido si no es desde dentro”. Ahora podemos decir que lo conocemos mejor.

¿Qué le ha llamado la atención de la vida de Juan Pablo II? Una de las cosas que más me ha sorprendido es que no me ha sorprendido casi nada. Es decir, Juan Pablo II fue transparente con su vida. No escondía nada: tal y como le veíamos, así era. No existió un “Wojtyla mediático” y un “Wojtyla privado”, sino que fue un sacerdote coherente. Y debo decir que la investigación nos ha llevado a descubrir lo que todos veían: un hombre que sufría, sí, pero que aun así era feliz, realizado, contento.. santo.

¿Para qué sirven los santos? Él lo explicó en una ocasión: “Los santos sirven para avergonzarnos y para darnos esperanza”. La santidad es un proceso que exige mejora, pero es Dios quien continuamente nos va buscando.

¿Se ha extendido mucho la devoción al futuro beato? Hemos recibido muchas cartas de todas partes del mundo. En algunas ponen solamente: “A Juan Pablo II, Roma”. Aunque la mejor ha sido la de un niño que escribió: “Juan Pablo II. El Paraíso”. Evidentemente, llegó a mi mesa. También hemos recibido muchas de no cristianos, que percibían la santidad del Papa.

¿Alguna impresión de los testimonios? En un cierto momento del proceso, me llamó la atención una frase de las personas que acudían a declarar, porque se repetía con mucha frecuencia. Repetían la expresión: “Él me miró de una manera especial”. Será porque Juan Pablo II veía en cada persona la imagen de Dios.

Un Papa tan bueno, ¿tenía defectos? ¿Defectos? Bueno, imagino que sí, como todos. Algunos dicen que era demasiado transparente. Recuerdo el problema que se creó cuando una periodista logró fotografiarlo mientras se lanzaba a la piscina de Castel Gandolfo. Cuando le informaron, dijo: “¿De verdad? ¿Y dónde lo podré ver publicado?”. Y es que le daba igual. Otros sostienen que podía parecer que daba signos de inquietarse, pero era evidente que tenía un gran dominio de sí. Siendo Cardenal de Cracovia le informaron de que un sacerdote de la diócesis recibía muchas multas porque conducía mal. Así que le llamó, le regañó amablemente y le pidió que dejase allí su carnet de conducir. Pero en cuanto aquel pobre sacerdote abandonó arrepentido el despacho, Wojtyla reflexionó: “¿Y cómo llegará este hombre a todas las parroquias que tiene que atender?”. Así que enseguida le llamaron y le entregó de nuevo su carnet. Y..., bueno, le gustaban mucho los dulces, ¡pero no pienso que sea un defecto!

¿Hay un hilo que une los pontificados de Juan Pablo II y Benedicto XVI? Benedicto XVI ha trabajado 25 años al lado de Juan Pablo II. Así que, si no hubiera sido elegido Papa, sería sin duda el testigo más importante del proceso. Él, evidentemente, no se ha pronunciado, pero si se leen sus homilías de las misas de aniversario por el fallecimiento de su predecesor, son textos que podrían aplicarse perfectamente en una misa de beatificación... Cuando en alguna ocasión le he podido saludar, siempre me ha dicho refiriéndose al proceso: “Trabajad rápido, pero sobre todo... ¡trabajad bien!”.

Fuente: www.fluvium.org

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29 de abril de 2011

Esperando la Beatificación..

Vigilia Diócesana de Jóvenes. Esperando la Beatificación de Juan Pablo II.

La Legión de María Diócesana, organiza todos los años el "Encuentro Jóven con María" y este año, en que celebramos nuestro Jubileo, tenemos la Gracia de que se realice en nuestra Diócesis, el sábado 30 de abril a las 21 hs., en las vísperas de la Beatificación de Juan Pablo II.

Recepción en nuestra Catedral, San Martín 705 Avellaneda, a partir de las 19.30 hs.
A las 21 hs., Misa presidida por nuestro Obispo.
Seguidamente se partirá en Procesión de Antorchas, hasta el Colegio Sopeña, donde se vivirá una noche de Oración, fogón, cantos y testimonios.
El sábado 1° de mayo a las 05:00 hs. se verá por pantalla gigante en directo la Beatificación de S.S. Juan Pablo II desde Roma.
Luego, regresaremos a la Catedral, donde se dejará una Ofrenda Floral a los pies de la estatua que se encuentra en el jardín de la misma.

Esta Vigilia esta dirigida a los jóvenes, grupos de jóvenes y grupos parroquiales, y personas que quieran ir.. María te espera!

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28 de abril de 2011

Beato Juan Pablo II..

Queridos hermanos y hermanas: como sabéis, el 1 de mayo próximo, tendré la alegría de proclamar beato al venerable Papa Juan Pablo II, mi amado predecesor. La fecha escogida es muy significativa: será el II domingo de Pascua, que él mismo dedicó a la Divina Misericordia, y en cuya vigilia terminó su vida terrena. Quienes lo conocieron, quienes lo estimaron y amaron, no podrán menos de alegrarse con la Iglesia por este acontecimiento. ¡Estamos felices!
Benedicto XVI, al terminar el Angelus del 16 de enero de 2011.


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19 de abril de 2011

Juan Pablo II & Benedicto XVI..

19 de abril de 2005, Benedicto XVI se convierte en el 265° Papa de la Iglesia Católica..


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7 de abril de 2011

Santo Domingo Savio y Juan Pablo II..

La Jornada de Jornada XIV tuvo como patrono a Santo Domingo Savio.
Este “Santito”, que falleció a los 14 años de edad, vivió intensamente su vida en Dios. Nacido en Italia en una familia muy cristiana y pobre, decide tomar su Primera Comunión a los 7 años anunciando 4 propósitos que fueron la norma de sus actos hasta el final de su vida:
1. Me confesaré muy menudo y recibiré la Sagrada Comunión siempre que el confesor me lo permita.
2. Quiero santificar los días de fiesta.
3. Mis amigos serán Jesús y María.
4. Antes morir que pecar.

A los 12 años Domingo Savio conoce a Don Bosco y allí pasa los últimos años de su vida.
¿Por qué lo elegí como patrono de la Jornada? Porque como todo Santo, su vida es admirable, pero lo que más me sorprendió fue su firmeza y perseverancia a pesar de su corta edad. A uno quizás le cuesta tomar decisiones en su vida, decisiones cotidianas, decisiones más fuertes e importantes, pero el decidió solo una cosa, y la más importante: “Ser Santo”, y lo logró.
El lema de esta Jornada fue “No tengan miedo en ser los santos del nuevo milenio”. Esto lo dijo Juan Pablo II en la Jornada Mundial de la Juventud, esto se lo dijo a todo los jóvenes, esto nos los esta diciendo a nosotros.
Somos jóvenes que ya tuvimos un primer encuentro con Cristo, que probablemente estemos trabajando en alguna Parroquia, realizando algún otro Apostolado, y que ya tenemos un camino recorrido.
Hoy, Juan Pablo II nos recuerda la Vocación que tenemos todos los cristianos. Vocación de ser
Santos. Santo Domingo pudo con tan solo 14 años… Estemos seguros de que el camino de la santidad es un camino posible.

De Colores!!!
Nancy (J.XXIX)

4 de abril de 2011

Palabra de Vida de Abril..

"No tengan miedo de ser los Santos del nuevo milenio"
Juan Pablo II

Del mensaje del 29 de junio de 2000, con vistas a la Jornada Mundial de la Juventud..
 «Jóvenes de todos los continentes, ¡no tengáis miedo de ser los santos del nuevo milenio! Sed contemplativos y amantes de la oración, coherentes con vuestra fe y generosos en el servicio a los hermanos, miembros activos de la Iglesia y constructores de paz».
 
Ave María y Adelante...!
De Colores...!