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9 de abril de 2012

Palabra de Vida de Abril..

Padre, en tus manos encomiendo mi espirítu..
Lc. 23, 46.

1 Después se levantó toda la asamblea y lo llevaron ante Pilato.
2 Y comenzaron a acusarlo, diciendo: «Hemos encontrado a este hombre incitando a nuestro pueblo a la rebelión, impidiéndole pagar los impuestos al Emperador y pretendiendo ser el rey Mesías».
3 Pilato lo interrogó, diciendo: «¿Eres tú el rey de los judíos?». «Tú lo dices», le respondió Jesús.
4 Pilato dijo a los sumos sacerdotes y a la multitud: «No encuentro en este hombre ningún motivo de condena».
5 Pero ellos insistían: «Subleva al pueblo con su enseñanza en toda la Judea. Comenzó en Galilea y ha llegado hasta aquí». 6 Al oír esto, Pilato preguntó si ese hombre era galileo.
7 Y habiéndose asegurado de que pertenecía a la jurisdicción de Herodes, se lo envió. en esos días, también Herodes se encontraba en Jerusalén.
8 Herodes se alegró mucho al ver a Jesús. Hacía tiempo que deseaba verlo, por lo que había oído decir de él, y esperaba que hiciera algún prodigio en su presencia.
9 Le hizo muchas preguntas, pero Jesús no le respondió nada.
10 Entre tanto, los sumos sacerdotes y los escribas estaban allí y lo acusaban con vehemencia.
11 Herodes y sus guardias, después de tratarlo con desprecio y ponerlo en ridículo, lo cubrieron con un magnífico manto y lo enviaron de nuevo a Pilato.
12 Y ese mismo día, Herodes y Pilato, que estaban enemistados, se hicieron amigos.
13 Pilato convocó a los sumos sacerdotes, a los jefes y al pueblo, 14 y les dijo: «Ustedes me han traído a este hombre, acusándolo de incitar al pueblo a la rebelión. Pero yo lo interrogué delante de ustedes y no encontré ningún motivo de condena en los cargos de que lo acusan; 15 ni tampoco Herodes, ya que él lo ha devuelto a este tribunal. Como ven, este hombre no ha hecho nada que merezca la muerte. 16 Después de darle un escarmiento, lo dejaré en libertad».
17 [En cada fiesta, el gobernador acostumbraba a poner en libertad a un preso.]
18 Pero la multitud comenzó a gritar: «¡Que muera este hombre! ¡Suéltanos a Barrabás!».
19 A Barrabás lo habían encarcelado por una sedición que tuvo lugar en la ciudad y por homicidio.
20 Pilato volvió a dirigirles la palabra con la intención de poner en libertad a Jesús.
21 Pero ellos seguían gritando: «¡Crucifícalo! ¡Crucifícalo!».
22 Por tercera vez les dijo: «¿Qué mal ha hecho este hombre? No encuentro en él nada que merezca la muerte. Después de darle un escarmiento, lo dejaré en libertad».
23 Pero ellos insistían a gritos, reclamando que fuera crucificado, y el griterío se hacía cada vez más violento. 24 Al fin, Pilato resolvió acceder al pedido del pueblo.
25 Dejó en libertad al que ellos pedían, al que había sido encarcelado por sedición y homicidio, y a Jesús lo entregó al arbitrio de ellos.
26 Cuando lo llevaban, detuvieron a un tal Simón de Cirene, que volvía del campo, y lo cargaron con la cruz, para que la llevara detrás de Jesús.
27 Lo seguían muchos del pueblo y un buen número de mujeres, que se golpeaban el pecho y se lamentaban por él.
28 Pero Jesús, volviéndose hacia ellas, les dijo: «¡Hijas de Jerusalén!, no lloren por mí; lloren más bien por ustedes y por sus hijos.
29 Porque se acerca el tiempo en que se dirá: "¡Felices las estériles, felices los senos que no concibieron y los pechos que no amamantaron!"
30 Entonces se dirá a las montañas: "¡Caigan sobre nosotros!", y a los cerros: "¡Sepúltennos!"
31 Porque si así tratan a la leña verde, ¿qué será de la leña seca?».
32 Con él llevaban también a otros dos malhechores, para ser ejecutados.
33 Cuando llegaron al lugar llamado «del Cráneo», lo crucificaron junto con los malhechores, uno a su derecha y el otro a su izquierda.
34 Jesús decía: «Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen». Después se repartieron sus vestiduras, sorteándolas entre ellos.
35 El pueblo permanecía allí y miraba. Sus jefes, burlándose, decían: «Ha salvado a otros: ¡que se salve a sí mismo, si es el Mesías de Dios, el Elegido!».
36 También los soldados se burlaban de él y, acercándose para ofrecerle vinagre, 37 le decían: «Si eres el rey de los judíos, ¡sálvate a ti mismo!».
38 Sobre su cabeza había una inscripción: «Este es el rey de los judíos».
39 Uno de los malhechores crucificados lo insultaba, diciendo: «¿No eres tú el Mesías? Sálvate a ti mismo y a nosotros». 40 Pero el otro lo increpaba, diciéndole: «¿No tienes temor de Dios, tú que sufres la misma pena que él?
41 Nosotros la sufrimos justamente, porque pagamos nuestras culpas, pero él no ha hecho nada malo». 42 Y decía: «Jesús, acuérdate de mí cuando vengas a establecer tu Reino».
43 El le respondió: «Yo te aseguro que hoy estarás conmigo en el Paraíso».
44 Era alrededor del mediodía. El sol se eclipsó y la oscuridad cubrió toda la tierra hasta las tres de la tarde. 45 El velo del Templo se rasgó por el medio.
46 Jesús, con un grito, exclamó: «Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu». Y diciendo esto, expiró. 47 Cuando el centurión vio lo que había pasado, alabó a Dios, exclamando: «Realmente este hombre era un justo».
48 Y la multitud que se había reunido para contemplar el espectáculo, al ver lo sucedido, regresaba golpeándose el pecho.
49 Todos sus amigos y las mujeres que lo habían acompañado desde Galilea permanecían a distancia, contemplando lo sucedido.
50 Llegó entonces un miembro del Consejo, llamado José, hombre recto y justo, 51 que había disentido con las decisiones y actitudes de los demás. Era de Arimatea, ciudad de Judea, y esperaba el Reino de Dios. 52 Fue a ver a Pilato para pedirle el cuerpo de Jesús.
53 Después de bajarlo de la cruz, lo envolvió en una sábana y lo colocó en un sepulcro cavado en la roca, donde nadie había sido sepultado. 54 Era el día de la Preparación, y ya comenzaba el sábado.
55 Las mujeres que habían venido de Galilea con Jesús siguieron a José, observaron el sepulcro y vieron cómo había sido sepultado.
56 Después regresaron y prepararon los bálsamos y perfumes, pero el sábado observaron el descanso que prescribía la Ley.

Ave María y Adelante...!
De Colores...!

6 de marzo de 2012

Palabra de Vida de Marzo..

"Crea en mi, Dios, un corazón puro y renueva la firmeza de mi espíritu"
Salmo 50, 12

Salmo 51 (50)

1 Del maestro de coro. Salmo de David.
2 Cuando el profeta Natán lo visitó, después que aquel se había unido a Betsabé.
3 ¡Ten piedad de mí, oh Dios, por tu bondad, por tu gran compasión, borra mis faltas!
4 ¡Lávame totalmente de mi culpa y purifícame de mi pecado!
5 Porque yo reconozco mis faltas y mi pecado está siempre ante mí.
6 Contra ti, contra ti solo pequé e hice lo que es malo a tus ojos. Por eso, será justa tu sentencia y tu juicio será irreprochable; 7 yo soy culpable desde que nací; pecador me concibió mi madre.
8 Tú amas la sinceridad del corazón y me enseñas la sabiduría en mi interior.
9 Purifícame con el hisopo y quedaré limpio; lávame, y quedaré más blanco que la nieve.
10 Anúnciame el gozo y la alegría: que se alegren los huesos quebrantados.
11 Aparta tu vista de mis pecados y borra todas mis culpas.
12 Crea en mí, Dios mío, un corazón puro, y renueva la firmeza de mi espíritu.
13 No me arrojes lejos de tu presencia ni retires de mí tu santo espíritu.
14 Devuélveme la alegría de tu salvación, que tu espíritu generoso me sostenga: 15 yo enseñaré tu camino a los impíos y los pecadores volverán a ti.
16 ¡Líbrame de la muerte, Dios, salvador mío, y mi lengua anunciará tu justicia!
17 Abre mis labios, Señor, y mi boca proclamará tu alabanza.
18 Los sacrificios no te satisfacen; si ofrezco un holocausto, no lo aceptas: 19 mi sacrificio es un espíritu contrito, tú no desprecias el corazón contrito y humillado.
20 Trata bien a Sión por tu bondad; reconstruye los muros de Jerusalén,
21 Entonces aceptarás los sacrificios rituales –las oblaciones y los holocaustos– y se ofrecerán novillos en tu altar.

Ave María y Adelante...!
De Colores...!

6 de febrero de 2012

Palabra de Vida de Febrero..

"Siendo libre, me hice esclavo de todos"
1 Cor 9, 19-23.

¿Acaso yo no soy libre? ¿No soy Apóstol? ¿No he visto a Jesús, nuestro Señor? ¿No son ustedes mi obra en el Señor?
Si para otros yo no soy Apóstol, lo soy al menos para ustedes, porque ustedes son el sello de mi apostolado en el Señor.
¡Esta es mi defensa contra los que me acusan!
¿Acaso no tenemos derecho a comer y a beber, a viajar en compañía de una mujer creyente, como lo hacen los demás Apóstoles, los hermanos del Señor y el mismo Cefas?
¿O bien, Bernabé y yo somos los únicos que estamos obligados a trabajar para subsistir?
¿Qué soldado hace una campaña a sus propias expensas? ¿O quién planta una viña y no come de sus frutos? ¿O quién apacienta un rebaño y no se alimenta con la leche de las ovejas?
Aunque parezca que hablo en términos demasiado humanos, la Ley nos enseña lo mismo.
Porque está escrito en la Ley de Moisés: No pondrás bozal al buey que trilla. ¿Será que Dios se preocupa de los bueyes?
¿No será que él habla de nosotros? Sí, esto se escribió por nosotros, porque el que ara tiene que arar con esperanza, y el que trilla el grano debe hacerlo con esperanza de recoger su parte.
Si nosotros hemos sembrado en ustedes, bienes espirituales, ¿qué tiene de extraño que recojamos de ustedes bienes temporales?
Si otros tienen este derecho sobre ustedes, ¿no lo tenemos nosotros con más razón? Sin embargo, nunca hemos hecho uso de él; por el contrario, lo hemos soportado todo para no poner obstáculo a la Buena Noticia de Cristo.
¿No saben ustedes que los ministros del culto viven del culto, y que aquellos que sirven al altar participan del altar?
De la misma manera, el Señor ordenó a los que anuncian el Evangelio que vivan del Evangelio.
A pesar de todo, no he usado de ninguno de estos derechos; y no les digo esto para aprovecharme ahora de ellos; antes preferiría morir. No, nadie podrá privarme de este motivo de gloria.
Si anuncio el Evangelio, no lo hago para gloriarme: al contrario, es para mí una necesidad imperiosa. ¡Ay de mí si no predicara el Evangelio!
Si yo realizara esta tarea por iniciativa propia, merecería ser recompensado, pero si lo hago por necesidad, quiere decir que se me ha confiado una misión.
¿Cuál es entonces mi recompensa? Predicar gratuitamente la Buena Noticia, renunciando al derecho que esa Buena Noticia me confiere.
En efecto, siendo libre, me hice esclavo de todos, para ganar al mayor número posible.
Me hice judío con los judíos para ganar a los judíos; me sometí a la Ley, con los que están sometidos a ella –aunque yo no lo estoy– a fin de ganar a los que están sometidos a la Ley.
Y con los que no están sometidos a la Ley, yo, que no vivo al margen de la Ley de Dios –porque estoy sometido a la Ley de Cristo– me hice como uno de ellos, a fin de ganar a los que no están sometidos a la Ley.
Y me hice débil con los débiles, para ganar a los débiles. Me hice todo para todos, para ganar por lo menos a algunos, a cualquier precio.
Y todo esto, por amor a la Buena Noticia, a fin de poder participar de sus bienes.
¿No saben que en el estadio todos corren, pero uno solo gana el premio? Corran, entonces, de manera que lo ganen.
Los atletas se privan de todo, y lo hacen para obtener una corona que se marchita; nosotros, en cambio, por una corona incorruptible.
Así, yo corro, pero no sin saber adonde; peleo, no como el que da golpes en el aire.
Al contrario, castigo mi cuerpo y lo tengo sometido, no sea que, después de haber predicado a los demás, yo mismo quede descalificado.

Ave María y Adelante...!
De Colores...!

29 de diciembre de 2011

La Protectora y el Lema..

Cuando recibí el llamado a formar parte de esta Jornada, hacia poco que nos habíamos enterado de la llegada de Ramiro a nuestra Familia.. Con muchos miedos e inseguridades por el cambio que estábamos pasando, decidimos decirle Si a este llamado que Dios nos hacia esta vez como familia, fue una entrega de los tres..

Tenia que elegir el Lema que nos acompañaría durante esta preparación y finalmente en la Jornada y por supuesto una Patrona.. No dude en que María de alguna forma iba a formar parte de alguno de ellos, pero aun no podía decidirme..
Después de mucha Oración supe que la Mater tenia que ser nuestra Protectora, como Madre es mi ejemplo y que mas en esta etapa que aprender de la entrega de ella para que este servicio sea plena entrega a Dios como fue su Si fiel.. María Tres Veces Admirable, me enamoró con su mirada hacia ya un tiempo atrás, entonces decidí que fuera ella quien nos acompañe ya que es Madre, Reina y Victoriosa.

Cuando pensaba en el Lema, quería que hablara de la entrega que debemos tener hacia Dios, es así como resonaban en mi corazón las palabras que alguna vez escuché en una Misa y que luego de ese día pasaron a ser un lema para mi vida.. Frente a los miedos que tenia a como iba a llevar esta Jornada junto con mi embarazo, me entregue plenamente a Dios pues sabia que si EL me llamaba nada malo podía pasar, nada que con Fe no pueda sobrellevar..
El lema es del Evangelio de San Marcos, cuenta la resurrección de la hija de Jairo, Jesús estaba en la orilla y se le acerca una multitud, aparece uno de los jefes de la sinagoga, Jairo, y le ruega por su hija que estaba muriendo, Jesús se va con el, la gente le decía a Jairo que porque había molestado al maestro si su hija ya estaba muerta, Jesús sin tener en cuenta esto le dijo: NO TEMAS; BASTA QUE CREAS..
Es así como el Lema nos acompañó y resonaba diariamente en nuestros corazones, y nos daba fuerza frente a cada día.. Resucitando nuestras vidas..

Sabemos que es Cristo quien nos da las fuerzas que necesitamos para caminar y poder ser esa MUJER, CRISTIANA, SANTA Y APOSTOL, y que frente a cada piedra que encontremos en nuestro 4to día Dios nos regalo la Gracia de contar con El…

Que Madre Tres veces admirable, nos acompañe siempre en nuestro 4to día, siendo un ejemplo firme a seguir, sabiendo que quien Cree en Dios todo lo puede.. Que resuene este Lema en tu corazón como lo hizo en el Equipo y en las Jornadistas de la XLI y que al repetirlo puedas sentir que Dios te lleva en la palma de tu mano..

Jornadistas y Jornada XLI… “NO TEMAS, BASTA QUE CREAS”
DE COLORES! Sole Palomba. Jor XXX.

5 de diciembre de 2011

Palabra de Vida de Diciembre..

"No temas, basta que creas"
Mc. 5, 36.

1 Llegaron a la otra orilla del mar, a la región de los gerasenos.
2 Apenas Jesús desembarcó, le salió al encuentro desde el cementerio un hombre poseído por un espíritu impuro.
3 El habitaba en los sepulcros, y nadie podía sujetarlo, ni siquiera con cadenas.
4 Muchas veces lo habían atado con grillos y cadenas pero el había roto las cadenas y destrozado los grillos, y nadie podía dominarlo.
5 Día y noche, vagaba entre los sepulcros y por la montaña, dando alaridos e hiriéndose con piedras.
6 Al ver de lejos a Jesús, vino corriendo a postrarse ante él,
7 gritando con fuerza: «¿Qué quieres de mí, Jesús, Hijo de Dios, el Altísimo? ¡Te conjuro por Dios, no me atormentes!».
8 Porque Jesús le había dicho: «¡Sal de este hombre, espíritu impuro!».
9 Después le preguntó: «¿Cuál es tu nombre?». El respondió: «Mi nombre es Legión, porque somos muchos».
10 Y le rogaba con insistencia que no lo expulsara de aquella región.
11 Había allí una gran piara de cerdos que estaba paciendo en la montaña.
12 Los espíritus impuros suplicaron a Jesús: «Envíanos a los cerdos, para que entremos en ellos».
13 El se lo permitió. Entonces los espíritus impuros salieron de aquel hombre, entraron en los cerdos, y desde lo alto del acantilado, toda la piara –unos dos mil animales– se precipitó al mar y se ahogó.
14 Los cuidadores huyeron y difundieron la noticia en la ciudad y en los poblados. La gente fue a ver qué había sucedido.
15 Cuando llegaron adonde estaba Jesús, vieron sentado, vestido y en su sano juicio, al que había estado poseído por aquella Legión, y se llenaron de temor.
16 Los testigos del hecho les contaron lo que había sucedido con el endemoniado y con los cerdos.
17 Entonces empezaron a pedir a Jesús que se alejara de su territorio.
18 En el momento de embarcarse, el hombre que había estado endemoniado le pidió que lo dejara quedarse con él.
19 Jesús no se lo permitió, sino que le dijo: «Vete a tu casa con tu familia, y anúnciales todo lo que el Señor hizo contigo al compadecerse de ti».
20 El hombre se fue y comenzó a proclamar por la región de la Decápolis lo que Jesús había hecho por él, y todos quedaban admirados.
21 Cuando Jesús regresó en la barca a la otra orilla, una gran multitud se reunió a su alrededor, y él se quedó junto al mar.
22 Entonces llegó uno de los jefes de la sinagoga, llamado Jairo, y al verlo, se arrojó a sus pies, 23 rogándole con insistencia: «Mi hijita se está muriendo; ven a imponerle las manos, para que se cure y viva».
24 Jesús fue con él y lo seguía una gran multitud que lo apretaba por todos lados.
25 Se encontraba allí una mujer que desde hacia doce años padecía de hemorragias.
26 Había sufrido mucho en manos de numerosos médicos y gastado todos sus bienes sin resultado; al contrario, cada vez estaba peor.
27 Como había oído hablar de Jesús, se le acercó por detrás, entre la multitud, y tocó su manto, 28 porque pensaba: «Con sólo tocar su manto quedaré curada».
29 Inmediatamente cesó la hemorragia, y ella sintió en su cuerpo que estaba curada de su mal.
30 Jesús se dio cuenta en seguida de la fuerza que había salido de él, se dio vuelta y, dirigiéndose a la multitud, preguntó: «¿Quién tocó mi manto?».
31 Sus discípulos le dijeron: «¿Ves que la gente te aprieta por todas partes y preguntas quién te ha tocado?».
32 Pero él seguía mirando a su alrededor, para ver quién había sido.
33 Entonces la mujer, muy asustada y temblando, porque sabía bien lo que le había ocurrido, fue a arrojarse a los pies y le confesó toda la verdad.
34 Jesús le dijo: «Hija, tu fe te ha salvado. Vete en paz, y queda curada de tu enfermedad».
35 Todavía estaba hablando, cuando llegaron unas personas de la casa del jefe de la sinagoga y le dijeron: «Tu hija ya murió; ¿para qué vas a seguir molestando al Maestro?».
36 Pero Jesús, sin tener en cuenta esas palabras, dijo al jefe de la sinagoga: «No temas, basta que creas».
37 Y sin permitir que nadie lo acompañara, excepto Pedro, Santiago y Juan, el hermano de Santiago, 38 fue a casa del jefe de la sinagoga. Allí vio un gran alboroto, y gente que lloraba y gritaba.
39 Al entrar, les dijo: «¿Por qué se alborotan y lloran? La niña no está muerta, sino que duerme».
40 Y se burlaban de él. Pero Jesús hizo salir a todos, y tomando consigo al padre y a la madre de la niña, y a los que venían con él, entró donde ella estaba.
41 La tomó de la mano y le dijo: «Talitá kum», que significa: «¡Niña, yo te lo ordeno, levántate».
42 En seguida la niña, que ya tenía doce años, se levantó y comenzó a caminar. Ellos, entonces, se llenaron de asombro, 43 y él les mandó insistentemente que nadie se enterara de lo sucedido. Después dijo que le dieran de comer.

Ave María y Adelante...!
De Colores...!

7 de noviembre de 2011

Palabra de Vida de Noviembre..

"Donde hay dos o tres reunidos en mi Nombre,
yo estoy presente en medio de ellos.."
Mt 18, 20.

1 En aquel momento los discípulos se acercaron a Jesús para preguntarle: «¿Quién es el más grande en el Reino de los Cielos?».
2 Jesús llamó a un niño, lo puso en medio de ellos 3 y dijo: «Les aseguro que si ustedes no cambian o no se hacen como niños, no entrarán en el Reino de los Cielos.
4 Por lo tanto, el que se haga pequeño como este niño, será el más grande en el Reino de los Cielos.
5 El que recibe a uno de estos pequeños en mi Nombre, me recibe a mí mismo.
6 Pero si alguien escandaliza a uno de estos pequeños que creen en mí, sería preferible para él que le ataran al cuello una piedra de moler y lo hundieran en el fondo del mar. 7 ¡Ay del mundo a causa de los escándalos! Es inevitable que existan pero ¡ay de aquel que los causa!
8 Si tu mano o tu pie son para ti ocasión de pecado, córtalos y arrójalos lejos de ti, porque más te vale entrar en la Vida manco o lisiado, que ser arrojado con tus dos manos o tus pies en el fuego eterno.
9 Y si tu ojo es para ti ocasión de pecado, arráncalo y tíralo lejos, porque más te vale entrar con un solo ojo en la Vida, que ser arrojado con tus dos ojos en la Gehena del fuego.
10 Cuídense de despreciar a cualquiera de estos pequeños, porque les aseguro que sus ángeles en el cielo están constantemente en presencia de mi Padre celestial. 11 [Porque el Hijo del Hombre ha venido a salvar lo que estaba perdido].
12 ¿Qué les parece? Si un hombre tiene cien ovejas, y una de ellas se pierde, ¿no deja las noventa y nueve restantes en la montaña, para ir a buscar la que se extravió?
13 Y si llega a encontrarla, les aseguro que se alegrará más por ella que por las noventa y nueve que no se extraviaron.
14 De la misma manera, el Padre que está en el cielo no quiere que se pierda ni uno solo de estos pequeños.
15 Si tu hermano peca, ve y corrígelo en privado. Si te escucha, habrás ganado a tu hermano.
16 Si no te escucha, busca una o dos personas más, para que el asunto se decida por la declaración de dos o tres testigos.
17 Si se niega a hacerles caso, dilo a la comunidad. Y si tampoco quiere escuchar a la comunidad, considéralo como pagano o republicano.
18 Les aseguro que todo lo que ustedes aten en la tierra, quedará atado en el cielo, y lo que desaten en la tierra, quedará desatado en el cielo.
19 También les aseguro que si dos de ustedes se unen en la tierra para pedir algo, mi Padre que está en el cielo se lo concederá.
20 Porque donde hay dos o tres reunidos en mi Nombre, yo estoy presente en medio de ellos».
21 Entonces se adelantó Pedro y le dijo: «Señor, ¿cuántas veces tendré que perdonar a mi hermano las ofensas que me haga? ¿Hasta siete veces?».
22 Jesús le respondió: «No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete.
23 Por eso, el Reino de los Cielos se parece a un rey que quiso arreglar las cuentas con sus servidores.
24 Comenzada la tarea, le presentaron a uno que debía diez mil talentos.
25 Como no podía pagar, el rey mandó que fuera vendido junto con su mujer, sus hijos y todo lo que tenía, para saldar la deuda.
26 El servidor se arrojó a sus pies, diciéndole: "Señor, dame un plazo y te pagaré todo".
27 El rey se compadeció, lo dejó ir y, además, le perdonó la deuda.
28 Al salir, este servidor encontró a uno de sus compañeros que le debía cien denarios y, tomándolo del cuello hasta ahogarlo, le dijo: "Págame lo que me debes".
29 El otro se arrojó a sus pies y le suplicó: "Dame un plazo y te pagaré la deuda".
30 Pero él no quiso, sino que lo hizo poner en la cárcel hasta que pagara lo que debía.
31 Los demás servidores, al ver lo que había sucedido, se apenaron mucho y fueron a contarlo a su señor.
32 Este lo mandó llamar y le dijo: "¡Miserable! Me suplicaste, y te perdoné la deuda.
33 ¿No debías también tú tener compasión de tu compañero, como yo me compadecí de ti?".
34 E indignado, el rey lo entregó en manos de los verdugos hasta que pagara todo lo que debía.
35 Lo mismo hará también mi Padre celestial con ustedes, si no perdonan de corazón a sus hermanos».

Ave María y Adelante...!
De Colores...!

13 de octubre de 2011

Palabra de Vida de Octubre..

"Un jóven sin alegría y sin esperanza no es un jóven autentico,
sino un jóven envejecido antes de tiempo"
Juan Pablo II.

He experimentado constantemente en mi vida la presencia amorosa y eficaz de la Madre del Señor; María me acompaña cada día en el cumplimiento de la misión de ser el Sucesor de Pedro.. Esto es para Ti que hoy estás desilusionado.. Para ti que ya no tienes esperanza.. Para ti que estás acostumbrado a una vida gris.. Para ti que ya no crees conseguir nada nuevo.. Para ti, que has olvidado la capacidad de maravillarte.. Para ti, que has perdido la confianza de llamar a Dios “Papá”.. Para ti, que sufres.. Para ti, a quien la vida parece haberle negado mucho.. Hoy quiero decirte.. ¡Levántate! Porque Cristo te ama!!! ¡Levántate! Porque quiere que seas solidario. ¡Levántate! Y tu voz podrá dar gracias para siempre.. Recuerda siempre que el trabajo más importante no es el de la transformación del mundo, sino el de la transformación de nosotros mismos. Que sólo en el silencio el hombre logra escuchar en lo íntimo de la conciencia la voz de Dios, que verdaderamente le hace libre.
Que un joven sin alegría y sin esperanza no es un joven auténtico, sino un hombre envejecido antes de tiempo.
Que sólo quien, en nombre del amor, sabe ser exigente consigo mismo, puede exigir amor a los demás.
Pues es amando a los demás que descubriréis el sentido de la vida.
Que sólo el amor construye, sólo el amor acerca, sólo el amor logra el amor de los hombres en su diversidad.
El hombre suele penetrar con frecuencia en el sendero oscuro de la vida, pero de repente las tinieblas se deshacen ante el esplendor de la Palabra de Dios.
En verdad os digo... todas las cosas, todos los acontecimientos, para quien sabe leerlos con profundidad, encierran un mensaje que, en definitiva, remite a Dios.
Nunca te olvides que... "No hay paz sin justicia, no hay justicia sin perdón".
Y que Cristo está muy cerca de todos los que sufren.
La paz exige cuatro condiciones esenciales: Verdad, justicia, amor y libertad
Sin la esperanza se apaga el entusiasmo, decae la creatividad y mengua la aspiración hacia los más altos valores.
Sean dichosos todos aquellos que, día a día, con generosidad inagotable acogen tu invitación, oh Madre, a realizar lo que dice tu Jesús... Amén.
Y que la felicidad la alcancen aunque sea desde el sacrificio...
«Os he buscado tantas veces... Ahora vosotros habéis venido a mí. Y yo os lo agradezco».

SS. Juan Pablo II.
Viernes 1º de Abril de 2005.

Ave María y Adelante...!
De Colores...!

7 de septiembre de 2011

Por sus frutos, los reconocerán..

Por la misión que la gente de Post Jornada organizó para septiembre, y habiendo recibido el mail que expresa la motivación: “…nos proponemos salir a evangelizar hablando de Dios para lograr sembrar un poco de ese amor que Él nos dio, dando testimonio como jóvenes hombres/mujeres santos, cristianos y apóstoles…”, es que quiero compartir algunas cosas con ustedes.
No es casual que la Palabra de Vida para meditar este mes haya sido “Por sus frutos los reconocerán”. El Espíritu Santo nos sorprende constantemente, y si aprendemos a leer sus movimientos, nos damos cuenta que a través de distintos detalles nos insiste con lo mismo.
En la última Ultreya se nos propuso mayor compromiso en el “estar” y preocuparnos por “hacer estar” a otros. Hoy se nos refresca el compromiso del padrinazgo, padrinazgo que nosotros elegimos y en el cual no somos elegidos. Pues a diferencia de nuestro Bautismo, aquí somos nosotros quienes elegimos a nuestros ahijados. También estamos siendo invitados a evangelizar siendo testigos y testimonios del amor de Dios. Y se nos pide ser fructíferos.
En esto quiero detenerme. Porque, ¿qué significa esto de dar frutos? ¿De que frutos estamos hablando? A veces pasa que, aún con toda buena voluntad, uno responda a ese llamado lanzándose en busca de logros, de reconocimientos, de números, de personas, etc. Pero un poco de experiencia, te hace dar cuenta que, en todo caso, esas son las consecuencias de otros frutos.
Si repasamos el pasaje de donde fue extraída esta Palabra de Vida, podemos descubrir algunas pistas. Pareciera que se nos dice: Miren, los verdaderos profetas son…
• Quienes conocen sus propias miserias y no juzgan a otros.
• Quienes cuidan su tesoro, aquello sagrado que es Cristo en el alma.
• Quienes buscan espiritualmente, piden, llaman, insisten, eligen una postura activa en la relación con Dios.
• Quienes, como hijos necesitados, imploran la bondad de ese Dios generoso y se abren dócilmente para recibir su Gracia.
• Quienes son sinceros y serios con lo espiritual, aunque implique esfuerzo y elegir el camino estrecho.

En definitiva, son aquellos que se mantienen arraigados en Jesús. “Todo árbol bueno produce frutos buenos”, “Quien permanece en Mí da buenos frutos”. Él nos envió al Espíritu Santo con sus frutos: caridad, gozo, paz, paciencia, longanimidad, bondad, benignidad, mansedumbre, fe, modestia, continencia y castidad.
Creo que el mayor fruto que podemos cultivar entonces, es la permanencia en Cristo y desde allí surge la necesidad de anuncio de la Buena Nueva a los demás. Porque no podemos callar lo que hemos visto y oído, pero primero tenemos que ver y oír. Es una experiencia vital el hecho de que si algo o Alguien te cambió, le dio sentido novedoso a tu existencia, lo grites a los cuatro vientos, por bocón, por la alegría que te desborda y porque querés “con – vidar” al otro con aquello que te dio y te da vida.
Pidámosle a Dios que esta misión sea una oportunidad para acrecentar en nosotros esos frutos que ya nos fueron dados por ser sus hijos.

Hna. María Luján Torres.
Institución Dalmanutá.

Ave María y Adelante...!
De Colores...!

5 de septiembre de 2011

Palabra de Vida de Septiembre..

Se reunían asiduamente, y compartían el pan
Hechos 2, 42

1 Al llegar el día de Pentecostés, estaban todos reunidos en el mismo lugar.
2 De pronto, vino del cielo un ruido, semejante a una fuerte ráfaga de viento, que resonó en toda la casa donde se encontraban.
3 Entonces vieron aparecer unas lenguas como de fuego, que descendieron por separado sobre cada uno de ellos.
4 Todos quedaron llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en distintas lenguas, según el Espíritu les permitía expresarse.
5 Había en Jerusalén judíos piadosos, venidos de todas las naciones del mundo.
6 Al oírse este ruido, se congregó la multitud y se llenó de asombro, porque cada uno los oía hablar en su propia lengua.
7 Con gran admiración y estupor decían: «¿Acaso estos hombres que hablan no son todos galileos? 8 ¿Cómo es que cada uno de nosotros los oye en su propia lengua? 9 Partos, medos y elamitas, los que habitamos en la Mesopotamia o en la misma Judea, en Capadocia, en el Ponto y en Asia Menor, 10 en Frigia y Panfilia, en Egipto, en la Libia Cirenaica, los peregrinos de Roma, 11 judíos y prosélitos, cretenses y árabes, todos los oímos proclamar en nuestras lenguas las maravillas de Dios».
12 Unos a otros se decían con asombro: «¿Qué significa esto?».
13 Algunos, burlándose, comentaban: «Han tomado demasiado vino».
14 Entonces, Pedro poniéndose de pie con los Once, levantó la voz y dijo: «Hombres de Judea y todos los que habitan en Jerusalén, presten atención, porque voy a explicarles lo que ha sucedido.
15 Estos hombres no están ebrios, como ustedes suponen, ya que no son más que las nueve de la mañana, 16 sino que se está cumpliendo lo que dijo el profeta Joel:
17 "En los últimos días, dice el Señor, derramaré mi Espíritu sobre todos los hombres y profetizarán sus hijos y sus hijas; los jóvenes verán visiones y los ancianos tendrán sueños proféticos.
18 Más aún, derramaré mi Espíritu sobre mis servidores y servidoras, y ellos profetizarán.
19 Haré prodigios arriba, en el cielo, y signos abajo, en la tierra: verán sangre, fuego y columnas de humo.
20 El sol se convertirá en tinieblas y la luna en sangre, antes que llegue el Día del Señor, día grande y glorioso.
21 Y todo el que invoque el nombre del Señor se salvará".
22 Israelitas, escuchen: A Jesús de Nazaret, el hombre que Dios acreditó ante ustedes realizando por su intermedio los milagros, prodigios y signos que todos conocen, 23 a ese hombre que había sido entregado conforme al plan y a la previsión de Dios, ustedes lo hicieron morir, clavándolo en la cruz por medio de los infieles.
24 Pero Dios lo resucitó, librándolo de las angustias de la muerte, porque no era posible que ella tuviera dominio sobre él.
25 En efecto, refiriéndose a él, dijo David: "Veía sin cesar al Señor delante de mí, porque él está a mi derecha para que yo no vacile.
26 Por eso se alegra mi corazón y mi lengua canta llena de gozo. También mi cuerpo descansará en la esperanza, 27 porque tú no entregarás mi alma al Abismo, ni dejarás que tu servidor sufra la corrupción.
28 Tú me has hecho conocer los caminos de la vida y me llenarás de gozo en tu presencia".
29 Hermanos, permítanme decirles con toda franqueza que el patriarca David murió y fue sepultado, y su tumba se conserva entre nosotros hasta el día de hoy.
30 Pero como él era profeta, sabía que Dios le había jurado que un descendiente suyo se sentaría en su trono.
31 Por eso previó y anunció la resurrección del Mesías, cuando dijo que no fue entregado al Abismo ni su cuerpo sufrió la corrupción.
32 A este Jesús, Dios lo resucitó, y todos nosotros somos testigos.
33 Exaltado por el poder de Dios, él recibió del Padre el Espíritu Santo prometido, y lo ha comunicado como ustedes ven y oyen.
34 Porque no es David el que subió a los cielos; al contrario, él mismo afirma: "Dijo el Señor a mi Señor: Siéntate a mi derecha, 35 hasta que ponga a todos tus enemigos debajo de tus pies".
36 Por eso, todo el pueblo de Israel debe reconocer que a ese Jesús que ustedes crucificaron, Dios lo ha hecho Señor y Mesías».
37 Al oír estas cosas, todos se conmovieron profundamente, y dijeron a Pedro y a los otros Apóstoles: «Hermanos, ¿qué debemos hacer?».
38 Pedro les respondió: «Conviértanse y háganse bautizar en el nombre de Jesucristo para que les sean perdonados los pecados, y así recibirán el don del Espíritu Santo.
39 Porque la promesa ha sido hecha a ustedes y a sus hijos, y a todos aquellos que están lejos: a cuantos el Señor, nuestro Dios, quiera llamar».
40 Y con muchos otros argumentos les daba testimonio y los exhortaba a que se pusieran a salvo de esta generación perversa.
41 Los que recibieron su palabra se hicieron bautizar; y ese día se unieron a ellos alrededor de tres mil.
42 Todos se reunían asiduamente para escuchar la enseñanza de los Apóstoles y participar en la vida común, en la fracción del pan y en las oraciones.
43 Un santo temor se apoderó de todos ellos, porque los Apóstoles realizaban muchos prodigios y signos.
44 Todos los creyentes se mantenían unidos y ponían lo suyo en común: 45 vendían sus propiedades y sus bienes, y distribuían el dinero entre ellos, según las necesidades de cada uno.
46 Intimamente unidos, frecuentaban a diario el Templo, partían el pan en sus casas, y comían juntos con alegría y sencillez de corazón; 47 ellos alababan a Dios y eran queridos por todo el pueblo. Y cada día, el Señor acrecentaba la comunidad con aquellos que debían salvarse.

Ave María y Adelante...!
De Colores...!

8 de agosto de 2011

Palabra de Vida de Agosto..

"Por sus frutos, los reconocerán"
Mt 7, 20.

1 No juzguen, para no ser juzgados.
2 Porque con el criterio con que ustedes juzguen se los juzgará, y la medida con que midan se usará para ustedes.
3 ¿Por qué te fijas en la paja que está en el ojo de tu hermano y no adviertes la viga que está en el tuyo?
4 ¿Cómo puedes decirle a tu hermano: «Deja que te saque la paja de tu ojo», si hay una viga en el tuyo?
5 Hipócrita, saca primero la viga de tu ojo, y entonces verás claro para sacar la paja del ojo de tu hermano.
6 No den las cosas sagradas a los perros, ni arrojen sus perlas a los cerdos, no sea que las pisoteen y después se vuelvan contra ustedes para destrozarlos.
7 Pidan y se les dará; busquen y encontrarán; llamen y se les abrirá.
8 Porque todo el que pide, recibe; el que busca, encuentra; y al que llama, se le abrirá.
9 ¿Quién de ustedes, cuando su hijo le pide pan, le da una piedra?
10 ¿O si le pide un pez, le da una serpiente?
11 Si ustedes, que son malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, ¡cuánto más el Padre celestial dará cosas buenas a aquellos que se las pidan!
12 Todos los que deseen que los demás hagan por ustedes, háganlo por ellos: en esto consiste la Ley y los Profetas.
13 Entren por la puerta estrecha, porque es ancha la puerta y espacioso el camino que lleva a la perdición, y son muchos los que van por allí.
14 Pero es angosta la puerta y estrecho el camino que lleva a la Vida, y son pocos los que lo encuentran.
15 Tengan cuidado de los falsos profetas, que se presentan cubiertos con pieles de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces.
16 Por sus frutos los reconocerán. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos o higos de los cardos?
17 Así, todo árbol bueno produce frutos buenos y todo árbol malo produce frutos malos.
18 Un árbol bueno no puede producir frutos malos, ni un árbol malo, producir frutos buenos.
19 Al árbol que no produce frutos buenos se lo corta y se lo arroja al fuego.
20 Por sus frutos, entonces, ustedes los reconocerán.
21 No son los que me dicen: «Señor, Señor», los que entrarán en el Reino de los Cielos, sino los que cumplen la voluntad de mi Padre que está en el cielo.
22 Muchos me dirán en aquel día: «Señor, Señor, ¿acaso no profetizamos en tu Nombre? ¿No expulsamos a los demonios e hicimos muchos milagros en tu Nombre?».
23 Entonces yo les manifestaré: «Jamás los conocí; apártense de mí, ustedes, los que hacen el mal».
24 Así, todo el que escucha las palabras que acabo de decir y las pone en práctica, puede compararse a un hombre sensato que edificó su casa sobre roca.
25 Cayeron las lluvias, se precipitaron los torrentes, soplaron los vientos y sacudieron la casa; pero esta no se derrumbó porque estaba construida sobre roca.
26 Al contrario, el que escucha mis palabras y no las practica, puede compararse a un hombre insensato, que edificó su casa sobre arena».
27 Cayeron las lluvias, se precipitaron los torrentes, soplaron los vientos y sacudieron la casa: esta se derrumbó, y su ruina fue grande».
28 Cuando Jesús terminó de decir estas palabras, la multitud estaba asombrada de su enseñanza,
29 porque él les enseñaba como quien tiene autoridad y no como sus escribas.

Ave María y Adelante...!
De Colores...!

9 de julio de 2011

San Maximiliano y el Lema de la XLI..

Hola! Mi nombre es Julio, y a través de estas palabras quisiera compartirles el porque del santo y lema de esta XLI de Varones.. Vamos por partes, ¿Por qué San Maximiliano Kolbe? Maximiliano siempre fue un hombre de Dios desde pequeño escucho su llamado, entrando al seminario a los 13 años, es ordenado sacerdote y promueve mas activamente la devoción a la Santísima Virgen, creando la “Milicia de la Inmaculada”, es tal su devoción a la Virgen que cuando el Papa pide misioneros para viajar a Japon, el se ofrece y llega a dar a conocer el amor por la Inmaculada y la Iglesia en ese lugar.
Hasta que en 1931, es llevado prisionero de un campo de concentración, una noche uno de los prisioneros intenta escapar y son condenados a muerte 10 prisioneros de la sección de San Maximiliano, al ver que allí había un padre de familia, Kolbe entrega sin dudar su vida a cambio de la de este hombre. En 1982 Juan Pablo II lo canoniza como “Mártir de la Caridad” y diría de el que: «Maximiliano Kobe hizo como Jesús, no sufrió la muerte sino que donó la vida».
Ese fue el Espíritu de esta Jornada y lo que más me llamo la atención de la Vida de este Santo, que se supo llamado, y respondió ese llamado amoroso que Dios le hizo dando su vida hasta las ultimas consecuencias, muchas veces nos sentimos agobiados y cansados de un mundo que viene a contramano, pero tenemos de ejemplo a San Maximiliano, tenemos que seguir dándole para adelante, con nuestras caídas y todo, pero no alejarnos de este camino que bien vale la pena ser vivido, aunque cueste.
De allí el lema que nos acompaño “Señor, a quien iremos? Solo tu tienes palabras de Vida Eterna” (Jn 6.68)
En mi vida y particularmente en mi Jornada como nos paso a muchos Dios se nos presenta de una manera amorosa e intensa en esos 4 días de cielo que vivimos, de ahí en mas uno lo lleva a su vida, a lo cotidiano, y cuando nos vemos desesperanzados, como Juan reconocemos que no tenemos otro lugar a donde ir que no sea Jesús, el único que puede sanar el corazón, el alma y recargar la fuerza para seguir peleándola en nuestro cuarto día.
Ese trató de ser el Lema de esta Jornada, y al igual que el Santo que intercedió para que Dios derrame su gracia en estas 14 almas, queremos decir si, no un si a medias, sino un si con todo, sabiendo que no es fácil, pero que vivir en gracia se puede!!

Todos atrás y Dios de 9, victoria asegurada!!!

De Colores!!!!!!
Julio (Jor XXXI).

4 de julio de 2011

Palabra de Vida de Julio..

"Señor ¿A quién iremos?
Sí sólo Tú tienes Palabras de Vida Eterna"
Jn 6, 68.

1 Después de esto, Jesús atravesó el mar de Galilea, llamado Tiberíades.
2 Lo seguía una gran multitud, al ver los signos que hacía curando a los enfermos.
3 Jesús subió a la montaña y se sentó allí con sus discípulos.
4 Se acercaba la Pascua, la fiesta de los judíos.
5 Al levantar los ojos, Jesús vio que una gran multitud acudía a él y dijo a Felipe: «¿Dónde compraremos pan para darles de comer?».
6 El decía esto para ponerlo a prueba, porque sabía bien lo que iba a hacer.
7 Felipe le respondió: «Doscientos denarios no bastarían para que cada uno pudiera comer un pedazo de pan».
8 Uno de sus discípulos, Andrés, el hermano de Simón Pedro, le dijo:
9 «Aquí hay un niño que tiene cinco panes de cebada y dos pescados, pero ¿qué es esto para tanta gente?».
10 Jesús le respondió: «Háganlos sentar». Había mucho pasto en ese lugar. Todos se sentaron y eran uno cinco mil hombres.
11 Jesús tomó los panes, dio gracias y los distribuyó a los que estaban sentados. Lo mismo hizo con los pescados, dándoles todo lo que quisieron.
12 Cuando todos quedaron satisfechos, Jesús dijo a sus discípulos: «Recojan los pedazos que sobran, para que no se pierda nada».
13 Los recogieron y llenaron doce canastas con los pedazos que sobraron de los cinco panes de cebada.
14 Al ver el signo que Jesús acababa de hacer, la gente decía: «Este es, verdaderamente, el Profeta que debe venir al mundo».
15 Jesús, sabiendo que querían apoderarse de él para hacerlo rey, se retiró otra vez solo a la montaña.
16 Al atardecer, sus discípulos bajaron a la orilla del mar 17 y se embarcaron, para dirigirse a Cafarnaúm, que está en la otra orilla. Ya era de noche y Jesús aún no se había reunido con ellos.
18 El mar estaba agitado, porque soplaba un fuerte viento.
19 Cuando habían remado unos cinco kilómetros, vieron a Jesús acercarse a la barca caminando sobre el agua, y tuvieron miedo.
20 El les dijo: «Soy yo, no teman».
21 Ellos quisieron subirlo a la barca, pero esta tocó tierra en seguida en el lugar adonde iban
22 Al día siguiente, la multitud que se había quedado en la otra orilla vio que Jesús no había subido con sus discípulos en la única barca que había allí, sino que ellos habían partido solos.
23 Mientras tanto, unas barcas de Tiberíades atracaron cerca del lugar donde habían comido el pan, después que el Señor pronunció la acción de gracias.
24 Cuando la multitud se dio cuenta de que Jesús y sus discípulos no estaban allí, subieron a las barcas y fueron a Cafarnaúm en busca de Jesús.
25 Al encontrarlo en la otra orilla, le preguntaron: «Maestro, ¿cuándo llegaste?».
26 Jesús les respondió: «Les aseguro que ustedes me buscan, no porque vieron signos, sino porque han comido pan hasta saciarse.
27 Trabajen, no por el alimento perecedero, sino por el que permanece hasta la Vida eterna, el que les dará el Hijo del hombre; porque es él a quien Dios, el Padre, marcó con su sello».
28 Ellos le preguntaron: «¿Qué debemos hacer para realizar las obras de Dios?».
29 Jesús les respondió: «La obra de Dios es que ustedes crean en aquel que él ha enviado».
30 Y volvieron a preguntarle: «¿Qué signos haces para que veamos y creamos en ti? ¿Qué obra realizas?
31 Nuestros padres comieron el maná en el desierto, como dice la Escritura: Les dio de comer el pan bajado del cielo».
32 Jesús respondió: «Les aseguro que no es Moisés el que les dio el pan del cielo; mi Padre les da el verdadero pan del cielo; 33 porque el pan de Dios es el que desciende del cielo y da Vida al mundo».
34 Ellos le dijeron: «Señor, danos siempre de ese pan».
35 Jesús les respondió: «Yo soy el pan de Vida. El que viene a mí jamás tendrá hambre; el que cree en mí jamás tendrá sed.
36 Pero ya les he dicho: ustedes me han visto y sin embargo no creen.
37 Todo lo que me da el Padre viene a mí, y al que venga a mí yo no lo rechazaré, 38 porque he bajado del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la del que me envió.
39 La voluntad del que me ha enviado es que yo no pierda nada de lo que él me dio, sino que lo resucite en el último día.
40 Esta es la voluntad de mi Padre: que el que ve al Hijo y cree en él, tenga Vida eterna y que yo lo resucite en el último día».
41 Los judíos murmuraban de él, porque había dicho: «Yo soy el pan bajado del cielo».
42 Y decían: «¿Acaso este no es Jesús, el hijo de José? Nosotros conocemos a su padre y a su madres. ¿Cómo puede decir ahora: «Yo he bajado del cielo»?
43 Jesús tomó la palabra y les dijo: «No murmuren entre ustedes.
44 Nadie puede venir a mí, si no lo atrae el Padre que me envió; y yo lo resucitaré en el último día.
45 Está escrito en el libro de los Profetas: "Todos serán instruidos por Dios". Todo el que oyó al Padre y recibe su enseñanza, viene a mí.
46 Nadie ha visto nunca al Padre, sino el que viene de Dios: sólo él ha visto al Padre.
47 Les aseguro que el que cree, tiene Vida eterna.
48 Yo soy el pan de Vida.
49 Sus padres, en el desierto, comieron el maná y murieron.
50 Pero este es el pan que desciende del cielo, para que aquel que lo coma no muera.
51 Yo soy el pan vivo bajado del cielo. El que coma de este pan vivirá eternamente, y el pan que yo daré es mi carne para la Vida del mundo».
52 Los judíos discutían entre sí, diciendo: «¿Cómo este hombre puede darnos a comer su carne?».
53 Jesús les respondió: «Les aseguro que si no comen la carne del Hijo del hombre y no beben su sangre, no tendrán Vida en ustedes.
54 El que come mi carne y bebe mi sangre tiene Vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día.
55 Porque mi carne es la verdadera comida y mi sangre, la verdadera bebida.
56 El que come mi carne y bebe mi sangre permanece en mí y yo en él.
57 Así como yo, que he sido enviado por el Padre que tiene Vida, vivo por el Padre, de la misma manera, el que me come vivirá por mí.
58 Este es el pan bajado del cielo; no como el que comieron sus padres y murieron. El que coma de este pan vivirá eternamente».
59 Jesús enseñaba todo esto en la sinagoga de Cafarnaúm.
60 Después de oírlo, muchos de sus discípulos decían: «¡Es duro este lenguaje! ¿Quién puede escucharlo?».
61 Jesús, sabiendo lo que sus discípulos murmuraban, les dijo: «¿Esto los escandaliza?
62 ¿Qué pasará entonces, cuando vean al Hijo del hombre subir donde estaba antes?
63 El Espíritu es el que da Vida, la carne de nada sirve. Las palabras que les dije son Espíritu y Vida.
64 Pero hay entre ustedes algunos que no creen». En efecto, Jesús sabía desde el primer momento quiénes eran los que no creían y quién era el que lo iba a entregar.
65 Y agregó: «Por eso les he dicho que nadie puede venir a mí, si el Padre no se lo concede».
66 Desde ese momento, muchos de sus discípulos se alejaron de él y dejaron de acompañarlo.
67 Jesús preguntó entonces a los Doce: «¿También ustedes quieren irse?».
68 Simón Pedro le respondió: «Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de Vida eterna.
69 Nosotros hemos creído y sabemos que eres el Santo de Dios».
70 Jesús continuó: «¿No soy yo, acaso, el que los eligió a ustedes, los Doce? Sin embargo, uno de ustedes es un demonio».
71 Jesús hablaba de Judas, hijo de Simón Iscariote, que era uno de los Doce, el que lo iba a entregar.

Ave María y Adelante...!
De Colores...!

6 de junio de 2011

Palabra de Vida de Junio..

Infundiré mi espíritu en ustedes y haré que signa mis preceptos,
y que observen y practiquen mis leyes.
Ezequiel 36, 24-32

24 Yo los tomaré de entre las naciones, los reuniré de entre todos los países y los llevaré a su propio suelo.
25 Los rociaré con agua pura, y ustedes quedarán purificados. Los purificaré de todas sus impurezas y de todos sus ídolos.
26 Les daré un corazón nuevo y pondré en ustedes un espíritu nuevo: les arrancaré de su cuerpo el corazón de piedra y les daré un corazón de carne.
27 Infundiré mi espíritu en ustedes y haré que signa mis preceptos, y que observen y practiquen mis leyes.
28 Ustedes habitarán en la tierra que yo ha dado a sus padres. Ustedes serán mi Pueblo y yo seré su Dios.
29 Los salvaré de todas sus impurezas. Llamaré al trigo y lo multiplicaré, y no enviaré más el hambre sobre ustedes.
30 Multiplicaré los frutos de los árboles y los productos de los campos, para que ya no tengan que soportar entre las naciones el oprobio del hambre.
31 Ustedes se acordarán de su mala conducta y de sus acciones perversas, y sentirán asco de ustedes mismos a causa de sus culpas y sus abominaciones.
32 Yo no obro por consideración a ustedes, sépanlo bien –oráculo del Señor–. Sientan vergüenza y confusión por su conducta, pueblo de Israel.

Ave María y Adelante...!
De Colores...!

9 de mayo de 2011

6 de abril de 2011

Identificarse cada vez mas con Cristo..

“…olvidándome del camino recorrido,
me lanzo hacia adelante
y corro en dirección a la meta
(Fl 3, 13)

¡Hermoso pasaje de San Pablo!
No puedo dejar de relacionar esta Palabra de Vida, con lo que el Hno. Guido nos compartía en la última Ultreya. Él hacía hincapié en el continuo caminar del cristiano hacia la Pascua. 40 años del pueblo de Israel, 40 días de Jesús en el desierto, nuestro cuarto día jornadista, momentos todos de preparación, de oración, de soledad, de renuncia, de vaciarse para llenarse de Cristo, para encontrarse con Él. Estamos todos en ese camino del encuentro.Y en este versículo, San Pablo, nos trae a la conciencia esta misma realidad.
Por un lado, nos habla de sí mismo, o de cómo es Cristo con Él. Es decir, habla desde su experiencia. Fue este apóstol, quien después de ese encuentro profundo con el Señor, desde el momento de su conversión, cambió completamente el rumbo, reorientó su meta y dejó atrás todo aquello que hasta el momento había vislumbrado como verdad de Fe.
Me gustaría detenerme en los verbos que señalan la actitud y el obrar de San Pablo: olvidarse, lanzarse y correr.
Evidentemente, uno nunca debe olvidarse de dónde lo sacó Dios, de quién es uno sin Él. Pero acá, Pablo nos trae a cuenta la renuncia, el desprendimiento necesario para avanzar en la vida de Fe, para responder a la Gracia actual, para alcanzar mayor hondura en el encuentro con Cristo. Este olvidarse tiene sentido si hay algo que nos impulsa a otra cosa. No se trata de renunciar porque sí. ¿A quién se le ocurre dejar lo que tiene, y más, si es algo bueno? Dejo porque veo otra cosa mejor. Y ese lanzarse a lo nuevo, nos presenta un riesgo. Si bien uno se lanza al percibir algo novedoso, no siempre se ve con claridad aquello que está por delante. Por eso digo que es un riesgo. Lo que tengo, lo que vivo, lo que soy, es una seguridad. Aquello que puedo tener, que puedo vivir, que puedo ser, por ahora sólo intuido, es una incertidumbre. Y San Pablo nos dice que no sólo se lanza, sino que lo hace corriendo. Esto imprime agilidad, prontitud, no hay tiempo que perder, hay prisa. Creo que hoy en día, sabemos muy bien lo que es correr detrás de las cosas. Vivimos un poco así, enloquecidos porque no alcanza el tiempo, porque hay que ir de acá para allá, porque hay mucho que hacer, etc.
Sin embargo, la diferencia está en que San Pablo nos muestra que su carrera tenía un norte, Cristo. Cada paso que iba dando era para identificarse cada vez más con Cristo Jesús.
Todo este camino de renuncia, de elección y de urgencia, se realiza en pos de una meta, de Cristo.
Es Él el modelo de vida para los jornadistas y para todo cristiano. Pero no sólo nos espera al final del camino, sino que es quien nos inspira a caminar y es el Camino mismo.
Esta Palabra de Vida, propuesta como anticipo de la Pascua, nos enfrenta con la meta y el camino, con aquello a lo que apuntamos y los pasos que vamos dando. Podríamos decir, que cada paso dado que nos implique el dejar una realidad y asumir o encarar otra nueva, es una pequeña pascua (paso) en nuestra vida.
Todos somos capaces de olvidarnos, de lanzarnos y de correr si tenemos una meta clara que nos impulsa. Todos encontramos un cómo, una manera si reconocemos un qué, un motivo. Ese deseo en el alma está intacto, confiemos en él, escuchémoslo. Lo que suele suceder muchas veces es lo que dice Saint Exupéry en uno de sus libros, “Tierra de Hombres”, lo que falta es un jardinero para los hombres, alguien que nos ayude a ir creciendo, madurando en ese caminar hacia la meta.
Este tiempo de Cuaresma nos invita a retomar todo aquello que nos conduce a Dios y nos ayuda a vivificar nuestra relación con Él. Como Movimiento contamos con la antena, todas esas mediaciones que nos da la Iglesia: la Eucaristía, la oración, la Dirección Espiritual, la confesión, etc. Retomemos el camino, olvidémonos de lo ya recorrido, de lo bueno, de lo malo, pero pasado al fin porque hay más por transitar. Lancémonos, no a una pileta vacía o a un desconcierto de cosas que apabullan, sino a esa relación de amor que vamos descubriendo poco a poco, paso a paso y con la guía de algún jardinero, para entonces sí correr hacia ese Cristo que nos empuja, nos acompaña y nos espera en nuestro caminar de todos los días.

Hna. María Luján Torres (Jor. 38)
Institución Dalmanutá.

4 de abril de 2011

Palabra de Vida de Abril..

"No tengan miedo de ser los Santos del nuevo milenio"
Juan Pablo II

Del mensaje del 29 de junio de 2000, con vistas a la Jornada Mundial de la Juventud..
 «Jóvenes de todos los continentes, ¡no tengáis miedo de ser los santos del nuevo milenio! Sed contemplativos y amantes de la oración, coherentes con vuestra fe y generosos en el servicio a los hermanos, miembros activos de la Iglesia y constructores de paz».
 
Ave María y Adelante...!
De Colores...!

7 de febrero de 2011

Palabra de Vida de febrero..

"El que dice: «Amo a Dios», y no ama a su hermano, es un mentiroso."
1 Jn 4, 20

1 Queridos míos, no crean a cualquiera que se considere inspirado: pongan a prueba su inspiración, para ver si procede de Dios, porque han aparecido en el mundo muchos falsos profetas.
2 En esto reconocerán al que está inspirado por Dios: todo el que confiesa a Jesucristo manifestado en la carne, procede de Dios.
3 Y todo el que niega a Jesús, no procede de Dios, sino que está inspirado por el Anticristo, por el que ustedes oyeron decir que vendría y ya está en el mundo.
4 Hijos míos, ustedes son de Dios y han vencido a esos falsos profetas, porque aquel que está en ustedes es más grande que el que está en el mundo.
5 Ellos son del mundo, por eso hablan el lenguaje del mundo y el mundo los escucha.
6 Nosotros, en cambio, somos de Dios. El que conoce a Dios nos escucha, pero el que no es de Dios no nos escucha. Y en esto distinguiremos la verdadera de la falsa inspiración.
7 Queridos míos, amémonos los unos a los otros, porque el amor procede de Dios, y el que ama ha nacido de Dios y conoce a Dios.
8 El que no ama no ha conocido a Dios, porque Dios es amor.
9 Así Dios nos manifestó su amor: envió a su Hijo único al mundo, para que tuviéramos Vida por medio de él.
10 Y este amor no consiste en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó primero, y envió a su Hijo como víctima propiciatoria por nuestros pecados.
11 Queridos míos, si Dios nos amó tanto, también nosotros debemos amarnos los unos a los otros.
12 Nadie ha visto nunca a Dios: si nos amamos los unos a los otros, Dios permanece en nosotros y el amor de Dios ha llegado a su plenitud en nosotros.
13 La señal de que permanecemos en él y él permanece en nosotros, es que nos ha comunicado su Espíritu.
14 Y nosotros hemos visto y atestiguamos que el Padre envió al Hijo como Salvador del mundo.
15 El que confiesa que Jesús es el Hijo de Dios, permanece en Dios, y Dios permanece en él.
16 Nosotros hemos conocido el amor que Dios nos tiene y hemos creído en él. Dios es amor, y el que permanece en el amor permanece en Dios, y Dios permanece en él.
17 La señal de que el amor ha llegado a su plenitud en nosotros, está en que tenemos plena confianza ante el día del Juicio, porque ya en este mundo somos semejantes a él.
18 En el amor no hay lugar para el temor: al contrario, el amor perfecto elimina el temor, porque el temor supone un castigo, y el que teme no ha llegado a la plenitud del amor.
19 Nosotros amamos porque Dios nos amó primero.
20 El que dice: «Amo a Dios», y no ama a su hermano, es un mentiroso. ¿Cómo puede amar a Dios, a quien no ve, el que no ama a su hermano, a quien ve?
21 Este es el mandamiento que hemos recibido de él: el que ama a Dios debe amar también a su hermano.

Ave María y Adelante...!
De Colores...!

1 de febrero de 2011

Entraron en la casa; vieron al Niño con María, y le adoraron..

Quería compartir con ustedes algo que estuve rezando y meditando este último tiempo, y que en la última Ultreya se nos propuso como Palabra de Vida.

Entraron en la casa; vieron al Niño con María, su Madre, y postrándose le adoraron.
(Mt 2, 11)

Mi oración venía en torno a la adoración, ante qué realidad uno dobla la rodilla. Si realmente es ese Niño ante el cual me inclino o existen otras circunstancias que se erigen como “reyes” en el alma.

Recuerdo que estaba en misa y una canción, de esas que uno ha escuchado toda la vida, me quedó resonando de una manera particular. Seguramente, muchos de ustedes la conocen: “Cristianos vayamos”. Antigua, ¿verdad? Leí la letra con detenimiento y me pareció increíble. Sencilla y profunda al mismo tiempo.

Primer mandato, como un imperativo: “Cristianos vayamos…”. La esencia del cristiano es un continuo “estar de camino”, un “desinstalarse” permanente de lo ya logrado, de las comodidades, de la seudotranquilidad alcanzada, para buscar un “más”. Porque, aunque muchas veces uno mismo prefiera decirse que “está todo bien”, la verdad interior nos revela un anhelo profundo insatisfecho. La vida del cristiano, del seguidor de Cristo, no es algo acabado, ya conseguido, y el punto interesante es que ese “más” dentro del alma, nos aguijonea a ponernos en marcha.

La estrella nos llama junto a Belén”. Estrella que es luz en la noche, claridad en nuestros momentos oscuros o de confusión, “chispazo” o “intuición” a través de la cual podemos percibir esa necesidad de cambio, de levantarse y salir de la situación actual. Y esa estrella, que “nos llama”, pues hay un llamado, una vocecita interior que nos convoca y a la cual podemos obedecer o hacernos los sordos, nos conduce “a Belén”. Hay un norte, hay una meta que, aunque muchas veces esté difusa para nuestra conciencia, esa estrella, esa intuición, conoce muy bien. Ese lugar es Belén, lugar de renacimiento, de reactualización de la Gracia porque Dios sigue creando en el alma de todos nosotros, lugar de misterio, lugar de evidencia de la realidad más humana y de la realidad más divina, lugar de renuncia (no tenían posada) y de sobreabundancia (nada les faltó). La estrella nos lleva entonces a adorar a ese Dios misterioso y omnipotente que se manifiesta en un niño absolutamente necesitado. ¡Qué contraste!

Diría yo, que esa estrella, ese llamado, proviene de esa profundidad del alma donde acontece lo sagrado, lo misterioso, lo que desestructura nuestra lógica. Porque fíjense lo que sucede en ese “Belén”:

El Dios invisible vístese de carne,
el Rey de la gloria llorando está.
Viene a la tierra a darnos el cielo.

Para ser sincera con lo que me suscita esta estrofa, debo confesarles que aparece el silencio y como los Magos, me postro y le rindo homenaje a esta realidad.
Y para terminar, quiero reparar en dos actitudes que trae esta canción con respecto a los personajes de la escena.
Humildes pastores dejan su rebaño…”. Pastores humildes porque dejaron todo. Dejar el rebaño, era dejar todo lo que tenían. Sin embargo, le llevaron al Niño Dios sus dones, lo recibido gratuitamente y fructificado, o sea, lo mejor de ellos mismos. Porque la humildad no es la mirada depresiva sobre nosotros mismos, sino el trabajo esforzado y permanente por responder a Dios con lo mejor que podemos darle.

La luz de la estrella que guió a los Magos
alumbra el misterio de Navidad.
Fieles sigamos esta luz del cielo
.

Los Magos, fieles a esa intuición, a ese llamado, también llevaron al Niño los dones más preciados. Ninguno llegó con las manos vacías.
Así que, desde Belén hoy se nos llama a cada uno de nosotros a seguir caminando, en búsqueda constante de ese “más” que nos conduce a Dios. Vayamos con humildad y fidelidad a postrarnos y adorar a ese Niño Dios que nace en nuestra alma.

De Colores...!
María Lujan (J.38).

10 de enero de 2011

Palabra de Vida de enero..

"Entraron en la casa; vieron al Niño con María, su Madre, y postrandose le adoraron"
Mateo 2, 11.

1 Cuando nació Jesús, en Belén de Judea, bajo el reinado de Herodes, unos magos de Oriente se presentaron en Jerusalén 2 y preguntaron: «¿Dónde está el rey de los judíos que acaba de nacer? Porque vimos su estrella en Oriente y hemos venido a adorarlo».
3 Al enterarse, el rey Herodes quedó desconcertado y con él toda Jerusalén.
4 Entonces reunió a todos los sumos sacerdotes y a los escribas del pueblo, para preguntarles en qué lugar debía nacer el Mesías.
5 «En Belén de Judea, –le respondieron–, porque así está escrito por el Profeta: 6 "Y tú, Belén, tierra de Judá, ciertamente no eres la menor entre las principales ciudades de Judá, porque de ti surgirá un jefe que será el Pastor de mi pueblo, Israel"».
7 Herodes mandó llamar secretamente a los magos y después de averiguar con precisión la fecha en que había aparecido la estrella, 8 los envió a Belén, diciéndoles: «Vayan e infórmense cuidadosamente acerca del niño, y cuando lo hayan encontrado, avísenme para que yo también vaya a rendirle homenaje».
9 Después de oír al rey, ellos partieron. La estrella que habían visto en Oriente los precedía, hasta que se detuvo en el lugar donde estaba el niño.
10 Cuando vieron la estrella se llenaron de alegría, 11 y al entrar en la casa, encontraron al niño con María, su madre, y postrándose, le rindieron homenaje. Luego, abriendo sus cofres, le ofrecieron dones, oro, incienso y mirra.
12 Y como recibieron en sueños la advertencia de no regresar al palacio de Herodes, volvieron a su tierra por otro camino.
13 Después de la partida de los magos, el Angel del Señor se apareció en sueños a José y le dijo: «Levántate, toma al niño y a su madre, huye a Egipto y permanece allí hasta que yo te avise, porque Herodes va a buscar al niño para matarlo».
14 José se levantó, tomó de noche al niño y a su madre, y se fue a Egipto.
15 Allí permaneció hasta la muerte de Herodes, para que se cumpliera lo que el Señor había anunciado por medio del Profeta: "Desde Egipto llamé a mi hijo".
16 Al verse engañado por los magos, Herodes se enfureció y mandó matar, en Belén y sus alrededores, a todos los niños menores de dos años, de acuerdo con la fecha que los mayor le habían indicado.
17 Así se cumplió lo que había sido anunciado por el profeta Jeremías: 18 "En Ramá se oyó una voz, hubo lágrimas y gemidos: es Raquel, que llora a sus hijos y no quiere que la consuelen, porque ya no existen".
19 Cuando murió Herodes, el Angel del Señor se apareció en sueños a José, que estaba en Egipto, 20 y le dijo: «Levántate, toma al niño y a su madre, y regresa a la tierra de Israel, porque han muerto los que atentaban contra la vida del niño».
21 José se levantó, tomó al niño y a su madre, y entró en la tierra de Israel.
22 Pero al saber que Arquelao reinaba en Judea, en lugar de su padre Herodes, tuvo miedo de ir allí y, advertido en sueños, se retiró a la región de Galilea, 23 donde se estableció en una ciudad llamada Nazaret. Así se cumplió lo que había sido anunciado por los profetas: "Será llamado Nazareno".

Ave María y Adelante...!
De Colores...!

6 de diciembre de 2010

Palabra de Vida de Diciembre...

Al que se convierte al Señor, se le cae el velo.
Porque el Señor es el Espíritu, y donde está el Espíritu del Señor, allí está la libertad.
2 Cor, 16-18


Capítulo 3
1 ¿Comenzamos nuevamente a recomendarnos a nosotros mismos? ¿Acaso tenemos que presentarles o recibir de ustedes cartas de recomendación, como hacen algunos?
2 Ustedes mismos son nuestra carta, una carta escrita en nuestros corazones, conocida y leída por todos los hombres.
3 Evidentemente ustedes son una carta que Cristo escribió por intermedio nuestro, no con tinta, sino con el Espíritu del Dios viviente, no en tablas de piedra, sino de carne, es decir, en los corazones.
4 Es Cristo el que nos da esta seguridad delante de Dios, 5 no porque podamos atribuirnos algo que venga de nosotros mismos, ya que toda nuestra capacidad viene de Dios.
6 El nos ha capacitado para que seamos los ministros de una Nueva Alianza, que no reside en la letra, sino en el Espíritu; porque la letra mata, pero el Espíritu da vida.
7 Ahora bien, si el ministerio que lleva a la muerte –grabado sobre piedras– fue inaugurado con tanta gloria que los israelitas no podían fijar sus ojos en el rostro de Moisés, por el resplandor –aunque pasajero– de ese rostro, 8 ¡cuánto más glorioso será el ministerio del Espíritu!
9 Y si el ministerio que llevaba a la condenación fue tan glorioso, ¡cuál no será la gloria del ministerio que conduce a la justicia!
10 En realidad, aquello que fue glorioso bajo cierto aspecto ya no lo es más en comparación con esta gloria extraordinaria.
11 Porque si lo que era transitorio se ha manifestado con tanta gloria, ¡cuánto más glorioso será lo que es permanente!
12 Animados con esta esperanza, nos comportamos con absoluta franqueza, 13 y no como Moisés, que se cubría el rostro con un velo para impedir que los israelitas vieran el fin de un esplendor pasajero.
14 Pero se les oscureció el entendimiento, y ese mismo velo permanece hasta el día de hoy en la lectura del Antiguo Testamento, porque es Cristo el que lo hace desaparecer.
15 Sí, hasta el día de hoy aquel velo les cubre la inteligencia siempre que leen a Moisés.
16 Pero al que se convierte al Señor, se le cae el velo. 17 Porque el Señor es el Espíritu, y donde está el Espíritu del Señor, allí está la libertad. 18 Nosotros, en cambio, con el rostro descubierto, reflejamos, como en un espejo, la gloria del Señor, y somos transfigurados a su propia imagen con un esplendor cada vez más glorioso, por la acción del Señor, que es Espíritu.

Ave María y Adelante...!
De Colores...!