5 de noviembre de 2007

De los 30 a la eternidad..

El tiempo -realidad inasible- es medida humana que nos permite dimensionar el proyecto de Dios. Contemplar desde la fe el misterio del Amor del Padre, que nos toma y supera, cuando la fe ruda nos hace capaces de aceptar (a veces en luminosidad intangible, a veces en penumbras desconcertantes) su modo divino de hacer lo humano.
Como protagonistas de diversas etapas, es bueno reconocer, con gozosa y serena limitación, que apenas vislumbramos lo inmediato... nos permitimos “imaginar” y “organizar” lo que sigue... hasta que advertimos Quien conoce la totalidad, y va -con y por nosotros- en huellas de lo definitivo.
Toda historia comienza con datos cronológicos. Está bien. Es de buena gente no olvidar: ni el pasado, ni a quienes, de tan diversos y quizá desconocidos modos, hayan sido terreno fecundo para recoger, hoy y aquí, frutos maduros. Y para seguir seguir calando surcos.
Pero... la página actual merece ser inicialada con una sola y repetida alabanza: POR CRISTO, CON EL Y EN EL, A TI, DIOS PADRE OMNIPONTENTE, EN UNIDAD DEL ESPIRITU SANTO: TODO HONOR Y TODA GLORIA, CON MARIA. Por los siglos de los siglos.
Entonces todo queda abarcado, incluido, sacralizado. Entonces no se hace mero recuerdo, sino que se celebra el Don. Así, cada nombre, cada persona, cada circunstancia, se hace Eucaristía, que es Acción de Gracias, que es convergencia y proyección, que es fuente de la que todo dimanó y a la que todo confluye y se hace eternidad, por donde la persona (hombre / mujer) va realizando el Plan de Dios (cristiano) mientras madura su talla y vocación (santo), y construye la tierra nueva (apóstol). Así, cobra identidad la exigencia de comunión, el honor del discipulado, el privilegio de la misión para todos y cada uno. Porque “Si para llevar a cabo el desarrollo se necesitan técnicos, cada vez en mayor número, para este mismo desarrollo se exige más todavía pensadores de reflexión profunda que busquen un humanismo nuevo, el cual permita al hombre moderno hallarse a sí mismo, asumiendo los valores superiores del amor, de la amistad, de la oración y de la contemplación” (Pablo VI – Populorum Progressio, 20).

1977 – 2007: hasta aquí llegamos.
Hacia ALLÁ vamos. ¡TODOS! Los que organizaron la fiesta; los que concientes o no, alguna vez –seguramente sin imaginarlo- la “causaron”, los que sólo guardan recuerdo borroso, los que hoy tienen la posta, los que pendulan en la orilla de la vida y de la fe pero nunca podrán arrancar de sus almas la “marca”, los que le meten garra, empuje y compromiso para que la Gracia actual sea actuante, los que con menos fuerza y menos camino por recorrer enjugan sus rostros conmovidos mirando hacia atrás, los que estamos, y los que -como +Ely- le dan melodía de cielo a nuestro vibrante DE COLORES en esta bendecida tierra, que parece hacerse más promisoria como antesala de la eternidad.

roberto m. toledo b.
Jornadas 43 de Lomas de Zamora y 1ª de Avellaneda